La Policía Nacional ha lanzado una alerta por el uso de las llamadas cuentas «curis», perfiles anónimos creados en redes sociales alrededor de colegios e institutos. Aunque algunos se utilizan con fines humorísticos, otros sirven para señalar, ridiculizar o humillar a alumnos y profesores.
Estos perfiles suelen incorporar el nombre, las siglas o imágenes relacionadas con un centro educativo. A partir de ahí difunden memes, dibujos, montajes o vídeos sobre situaciones cotidianas del aula y de la comunidad escolar.
El problema aparece cuando las publicaciones atacan a personas concretas. Las burlas sobre el físico, los rumores o determinados montajes pueden exponer a una víctima ante sus compañeros y afectar a su bienestar.
La Policía advierte de que no es necesario publicar el nombre completo o una fotografía para identificar a alguien. Un apodo, una caricatura, una referencia a una clase o determinados detalles pueden resultar suficientes para que el entorno escolar sepa a quién va dirigida una publicación.
La violencia y la humillación difundidas mediante redes sociales ya han motivado otras campañas policiales dirigidas especialmente a los menores. Diario de Alicante informó este año de una campaña de la Policía Nacional para advertir de los riesgos del ‘happy slapping’, una práctica basada en grabar agresiones y difundir después las imágenes.
En el caso de las cuentas «curis», las consecuencias también pueden superar el ámbito escolar. Según la gravedad y las circunstancias, las conductas pueden constituir delitos contra la integridad moral o injurias graves, además de generar responsabilidades civiles.
El hecho de utilizar una cuenta anónima no elimina estas posibles responsabilidades. Tampoco las evita presentar el contenido como una broma o recurrir a dibujos en lugar de fotografías.
La Policía Nacional aconseja a las víctimas conservar las pruebas antes de actuar. Para ello conviene realizar capturas de pantalla en las que puedan apreciarse el contenido publicado, la fecha y el perfil responsable de la difusión.
También recomienda guardar el nombre de usuario y los enlaces de las publicaciones. Ese material no debería reenviarse salvo cuando resulte necesario para comunicar los hechos o aportar las pruebas correspondientes.
Una vez preservada la información, las publicaciones pueden reportarse a la plataforma y los usuarios responsables del hostigamiento pueden bloquearse. En el caso de los menores, resulta especialmente importante informar a un adulto de confianza y al propio centro educativo. Las víctimas y sus familias pueden además acudir a la Policía Nacional para poner los hechos en conocimiento de los agentes.



