Habían pasado ya muchos minutos desde la hora anunciada para el comienzo del concierto y seguía llegando gente al Multiespacio Rabassa, donde está ubicado el Área 12, el escenario en el que Robe Iniesta ha ofrecido su concierto al público alicantino.
El músico extremeño anda recorriendo todo el país con su gira “Ni santos ni inocentes”, una definición muy acertada de su nueva propuesta musical.
La evolución musical de Robe Iniesta no deja de sorprendernos. Tras su etapa como líder de Extremoduro, el cantante y compositor ha desarrollado una carrera en solitario que le ha permitido grabar ya cuatro discos de estudio, el último de ellos el ya mencionado “Se nos lleva el aire”, una mezcla de rock progresivo, psicodélico, con aires flamencos en alguna ocasión y en el que las letras de sus canciones reflejan el punto de vista extrañamente filosófico del artista.
Sobre las tablas Robe ha interpretado más de veinte canciones, un repertorio que ha incluido temas como “Destrozares”, “Puntos suspensivos”, la muy impactante “Nana cruel” o “Dulce introducción al caos”. Tras una pausa inusitada en un concierto de rock, Robe ha vuelto al escenario, ha recibido de nuevo la acogida de un público entregado y ha seguido interpretando canciones esperadas por sus seguidores, como “Haz que tiemble”, “Mayéutica” y “Nada que perder”.
Los comentarios con los que Robe hila sus canciones y da continuidad a su actuación son extrañas perlas poéticas, o pensamientos improvisados con un sabor ácido, o bien recuerdos o reminiscencias de su insólito bagaje cultural. Al público esos comentarios le encantan y los considera cómo píldoras intelectuales o mensajes crípticos de la peculiar filosofía del cantante.
En esta gira Robe se hace acompañar de una banda muy sólida, con músicos de mucho nivel que ya llevan tiempo colaborando con el cantante. Carlitos Pérez al violín; David Lerman al clarinete; Álvaro Rodríguez al piano; Alber Fuentes a la percusión; Lorenzo González a los coros y el virtuoso Woody Amores a la guitarra, con unos solos y unos arreglos realmente sorprendentes.
Hay que resaltar el impecable sonido que se ha podido disfrutar durante todo el espectáculo y la elegante sobriedad de los efectos visuales. El público ha disfrutado de forma considerable, y si se ha producido algún temblor, tal y como propone una de las canciones más famosas de Robe, habrá sido un temblor interior.











