¡Casado, volver al marianismo no es la solución!

El giro hacia el centro del presidente del PP ha sentado como un jarro de agua fría y poco entendible a la mayoría de votantes de la derecha porque a las primeras de cambio no se puede abandonar la idea de "recuperar las esencias" y de ser el partido de "la España de los balcones" al "partido del bolso" de Rajoy que regaló el poder a Pedro Sánchez en la moción de censura.

Casado junto a Rajoy y Feijóo en el funeral del padre de Rajoy/ El progreso de Lugo
Casado junto a Rajoy y Feijóo en el funeral del padre de Rajoy/ El progreso de Lugo
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“Quiero un contrato con España en el que el PP defienda sus ideas sin complejos y conecte con esa España de las banderas y los balcones”, esas fueron las palabras de Pablo Casado tras proclamarse nuevo presidente del PP. Ese discurso, el mejor y más contundente del líder palentino junto a otras oratorias parlamentarias, ilusionó a gran parte de sus votantes que pensaban dar otra oportunidad a un partido “renovado” y que “volvía a las esencias”. Sin embargo, los nefastos resultados del Partido Popular el 28A (66 escaños, su peor resultado en unas elecciones generales) han dejado en shock a la formación hegemónica de la derecha española y, sobre todo, a Casado. Después del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular, Casado ha dado un giro vertiginoso y en tan sólo dos días ha pasado de defender su “rearme ideológico” y abrir la puerta a que VOX entrara en el gobierno, a “volver al centro” y equiparar al partido de Abascal  con la “extrema derecha”. Ese cambio en tan breve espacio de tiempo (tras las críticas de los barones populares) no se puede comprender ni por sus afines ni por sus detractores internos y sólo se puede interpretar como “un bandazo” al más puro estilo de “la derechita cobarde”, muy distanciado de “un PP sin complejos” que pregonaba Pablo Casado hasta hace dos días…

“Las elecciones se ganan en el centro”, discrepo rotundamente de ese “mantra” y el 28A ha sido un buen ejemplo de ello. Comenzamos en el espectro ideológico más alejado del PP, el PSOE ha ganado las elecciones con las tesis sanchistas que no son otras que un socialismo más a  la izquierda tanto en las ideas como en las alianzas. Precisamente ese giro a la izquierda, unido a los propios errores de Podemos, ha hecho que el PSOE “se coma” a la formación de Pablo Iglesias. Además, otro elemento que lo aleja del centro es su “abrazo” con los nacionalistas y separatistas con el que ha activado y movilizado su mensaje del “voto del miedo” a VOX y del “voto útil al PSOE” para frenar a “las tres derechas”.

Pero vayamos al bloque que más afecta al PP. En él, Ciudadanos, la opción más “centrista”, ha ganado 25 escaños yéndose a la derecha, estrategia tan criticada por la mayoría de los medios españoles. Y VOX ha irrumpido con fuerza en la derecha, aunque menos de lo que vaticinaban algunas encuestas, defendiendo algunos postulados que antes defendía el PP y que abandonó en la etapa de Rajoy. ¿Y cómo se explica el casi sorpasso de Cs al PP? El electorado de derechas  que quería castigar al PP y que dudaba entre Albert Rivera o Santiago Abascal se decantó más por Ciudadanos por dos factores: el miedo a que VOX sean “fachas” o “nazis” (fomentado por gran parte de la prensa), y por los puntos que ganó Rivera en los dos debates.

La herencia de Rajoy, el mayor culpable de la debacle del PP 

Rajoy en 2008: “si alguien se quiere ir al partido liberal o conservador, que se vaya”. Eso lo que han hecho mucho ex votantes del pp y ahora se han ido a Ciudadanos y a VOX.

El mayor culpable de esta debacle histórica tiene nombres y apellidos: Mariano Rajoy Brey. Corría el año 2008 cuando muy cerca de nosotros, en Elche, el líder gallego pronunció la famosa frase de que “si alguien se quiere ir al partido liberal o conservador, que se vaya”. Estas palabras se materializaron en aquel emblemático y a la postre fatídico Congreso de Valencia donde un Rajoy, muy cuestionado tras perder dos elecciones, hizo una metamorfosis y vació de ideología al PP. Estos agravantes aumentaron cuando Rajoy alcanzó el gobierno, que no lo hizo por méritos propios sino por la nefasta gestión de Zapatero y de la terrible crisis económica, al seguir con prácticamente todas las políticas de Zapatero. Este hecho unido a la corrupción y a la tibieza con la crisis catalana ha hecho que el PP se parta en tres partidos. Emulando al “lo escuchan de Rivera” eso es lo que han hecho muchos ex votantes del PP con las palabras de Rajoy en 2008, y ahora se han ido a Ciudadanos y a VOX.

Casado junto a Rajoy en la convención nacional del PP/Europa Press
Casado junto a Rajoy en la convención nacional del PP/Europa Press

No obstante, todo no va a ser culpa de Rajoy, también tiene responsabilidad la campaña de Pablo Casado. A pesar de ser el líder que más propuestas ha hecho y más kilómetros ha recorrido, no acertó en la elección de Javier Maroto como jefe de campaña, ni en algunos fichajes como el de Adolfo Suárez Illana que no encarnaban ese “valor seguro”, ni en centrar el mensaje en tres pilares básicos: economía, Cataluña y los ya logros del gobierno de Andalucía en sus primeros 100 días. Sin embargo, lo que más le condenó fue su tibieza en los debates electorales (sobre todo en el primero) que le hizo perder puntos con respecto a Rivera y dejar vivo a un Pablo Iglesias en “modo zen” leyendo la Constitución.

El remedio puede ser peor que la enfermedad

“El remedio puede ser peor que la enfermedad”, esto es lo que se puede traducir en las elecciones del 26 de mayo. El vertiginoso giro de Casado no resulta entendible y sobre todo creíble cuando hace sólo dos días defendía un “PP de las esencias y sin complejos” en el que le abría la puerta a VOX para que entrara al gobierno y ahora los califica de “extrema derecha”. Veo normal que intente marcar territorio con respecto a Cs y a VOX, pero empleando esos calificativos no es la mejor forma de conquistar a posibles socios de gobierno y sobre todo de recuperar a un votante que si a lo mejor pensaba volver a “la casa común del centro-derecha” porque VOX no ha irrumpido con la fuerza que decían las encuestas, esa posibilidad de que vuelvan al “voto útil” pueda ser mínima.

A Casado no le votaron para acostarse con él y despertarse con Mariano, ni para que siga los pasos del “partido del bolso” de Rajoy que regaló el poder a Pedro Sánchez en la moción de censura

 

Soraya Sáenz de Santamaría junto al escaño vació de Rajoy en la moción de censura/ El Mundo.
Soraya Sáenz de Santamaría junto al escaño vació de Rajoy en la moción de censura/ El Mundo.

¿La solución es volver al “centro de la nada” que representaba el marianismo? Pablo Casado no debería tomar de ejemplo los pasos de Rajoy en el Congreso de Valencia porque el votante del PP no perdonaría ya estos bandazos a las primeras de cambio. Pablo Casado debe seguir su rumbo y corrigiendo bastantes cosas, pero sin volver al marianismo porque eso puede ser la desaparición del PP. A Casado no le votaron para acostarse con él y despertarse con Mariano, ni para que siga los pasos del “partido del bolso” de Rajoy que regaló el poder a Pedro Sánchez en la moción de censura. Pablo Casado debe seguir recuperando al “PP de las esencias y de la España de los balcones” y, sobre todo, no debe hacer caso ni preparar el terreno a los “sorayos” ni a los Feijóo que visto los resultados hay serias sospechas de que ni te hayan votado o que lo hayan hecho por el PSOE o Ciudadanos…