La Generalitat ensaya en Elche diez variedades de azufaifo y catorce de olivo para evaluar su adaptación al campo alicantino

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Los proyectos analizan la productividad, la calidad de los frutos y del aceite y la respuesta de los cultivos a la escasez de agua y la salinidad

La Estación Experimental Agraria de Elche desarrolla dos proyectos para evaluar la adaptación de diez variedades de azufaifo y catorce de olivo a las condiciones de cultivo de Alicante. Los ensayos buscan determinar su comportamiento agronómico y sus posibilidades como alternativas para las explotaciones de la provincia.

El director general de la Política Agraria Común, Ángel Marhuenda, ha visitado las parcelas de experimentación. Durante el recorrido, ha destacado la importancia de conocer la respuesta de cada variedad antes de plantear su desarrollo comercial.

La Estación Experimental Agraria de Elche, dependiente del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, combina estos trabajos con la transferencia de conocimientos al sector. El objetivo es ofrecer información que ayude a los agricultores a tomar decisiones ajustadas a las características de cada zona.

Diez variedades de azufaifo en una parcela de 1.700 metros cuadrados

El ensayo de azufaifo o jinjolero ocupa una parcela de 1.700 metros cuadrados. Incluye variedades tradicionales locales, como Mediano del Terreno y Grande de Albatera, junto a otras de origen internacional, como Li y Lang.

La investigación estudia las fases de desarrollo del cultivo, el crecimiento vegetativo y la productividad. También analiza el tamaño, el peso, el contenido en sólidos solubles, la acidez, la coloración y la textura de los frutos.

Además, el equipo realiza un seguimiento de las principales plagas y enfermedades. La mosca de la fruta recibe especial atención para determinar cómo afecta a la producción y a la calidad.

El azufaifo es un frutal tradicional del arco mediterráneo. Su tolerancia a la escasez hídrica, la salinidad y los suelos pobres y calizos despierta interés para las zonas semiáridas del sur de Alicante.

No obstante, el ensayo debe identificar qué variedades ofrecen mejores resultados. Marhuenda ha señalado que su posible uso para diversificar cultivos requiere evaluar previamente la productividad, la calidad y la viabilidad.

Catorce variedades de olivo bajo las condiciones del Camp d’Elx

Por su parte, Almazara El Tendre, empresa familiar cuyos orígenes se remontan a 1839, desarrolla una parcela experimental con catorce variedades de olivo.

El proyecto reúne materiales de programas de mejora genética de la Universidad de Córdoba, variedades utilizadas en sistemas superintensivos y variedades autóctonas valencianas.

La investigación analizará su comportamiento en el clima semiárido del Camp d’Elx, con aguas de riego de elevada salinidad. También estudiará la viabilidad agronómica y económica a partir de la producción y la calidad del aceite.

La parcela dispone de sensores de humedad del suelo y sistemas de monitorización. Estos equipos permiten observar la respuesta del cultivo y optimizar el riego y la fertirrigación, que incorpora fertilizantes mediante el agua.

El aprovechamiento del agua constituye otro ámbito de actuación en el campo ilicitano, donde también avanzan proyectos de modernización del riego en Elche.

Transferencia de resultados a los agricultores

El proyecto de olivar cuenta con apoyo de la Conselleria de Agricultura. La financiación procede de la línea de ayudas a la innovación tecnológica mediante fincas o explotaciones colaboradoras.

Marhuenda ha explicado que los sistemas intensivos y semiintensivos de olivar tienen una implantación limitada en la Comunitat Valenciana. Por ello, considera necesario estudiar la adaptación de estas variedades y las posibilidades que ofrecen a las explotaciones.

Los resultados del ensayo de azufaifo llegarán al sector mediante jornadas técnicas, visitas demostrativas y actividades formativas. La estación organizará estas acciones a través del Servicio de Transferencia de Tecnología.