El nuevo Plan General Estructural (PGE) en el que trabaja el Ayuntamiento de Alicante incorporará una regulación específica para permitir la implantación de nuevas tipologías residenciales, entre ellas el flex living, el coliving, los alojamientos dotacionales residenciales y las residencias temporales vinculadas a actividad. El objetivo es adaptar el planeamiento urbano a los cambios en los modelos de convivencia y facilitar el acceso a la vivienda con fórmulas más flexibles y asequibles.
La inclusión de estas modalidades se perfila como una de las líneas estratégicas del futuro documento urbanístico, considerado el más importante de la ciudad en los últimos 39 años. El consistorio estudia incluso la posibilidad de avanzar en esta regulación antes de la aprobación definitiva del PGE mediante modificaciones puntuales.
El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, ha defendido que “el Plan General debe recoger estas nuevas tipologías de vivienda con una regulación clara y flexible, capaz de dar respuesta a la transformación de los modelos de hogar, los patrones de movilidad y las nuevas formas de convivencia”. En este sentido, ha subrayado que esta actualización normativa “permite adaptar el planeamiento a la evolución social y garantizar las condiciones adecuadas de habitabilidad y calidad”.
Nuevas fórmulas residenciales para una ciudad en transformación
Entre las tipologías que prevé regular el Ayuntamiento figura el flex living, un modelo orientado a estancias medias o temporales, con servicios comunes y gestión unificada del edificio, pensado para perfiles como trabajadores desplazados. También aparece el coliving, basado en espacios privados más reducidos complementados con amplias zonas comunes compartidas, una fórmula vinculada especialmente a población joven o a personas en transición residencial.
A estas opciones se suman los alojamientos dotacionales residenciales, ligados a suelo público o dotacional y destinados a colectivos específicos o situaciones de vulnerabilidad, así como las residencias temporales o dotacionales vinculadas a actividad, enfocadas a estudiantes, investigadores o trabajadores desplazados con estancias de duración media.
El documento también contempla la llamada vivienda convencional adaptativa, es decir, viviendas tradicionales diseñadas con criterios de flexibilidad espacial para ajustarse a distintas configuraciones familiares o a cambios de uso con el paso del tiempo.
Todas estas fórmulas presentan diferencias en cuanto a permanencia, régimen de uso, servicios y gestión, pero comparten la necesidad de una normativa urbanística concreta que defina sus condiciones de implantación, habitabilidad, diseño, densidad, espacios comunes y compatibilidad de usos. La intención es que estas nuevas formas de habitar contribuyan a diversificar el parque residencial sin deteriorar la calidad urbana ni desvirtuar la función estructural de la vivienda.
Más de 40.000 viviendas previstas
En materia residencial, el Plan General Estructural contempla actuaciones para impulsar más de 40.000 viviendas en la ciudad. De ellas, 22.300 se promoverían en barrios de nuevos desarrollos, 14.300 surgirían de operaciones de regeneración y transformación urbana, 5.000 procederían de actuaciones de redensificación o de vacíos en la ciudad consolidada y 1.300 serían viviendas dotacionales de alquiler asequible.
Estas estrategias se abordaron en la quinta mesa temática de diálogo sobre el PGE, centrada en vivienda. En ella participaron representantes del ámbito institucional, académico, vecinal, promotor, constructor y urbanístico, que coincidieron en la necesidad de reforzar el acceso a la vivienda, una de las principales preocupaciones sociales en la actualidad.
Los participantes apostaron por impulsar alquiler asequible, vivienda social y vivienda protegida, así como por introducir una mayor flexibilidad normativa que permita desarrollar viviendas de construcción más rápida, menor coste y capacidad de adaptación a los nuevos modelos de hogar.



