Javier Morales, vicepresidente de la Asociación de Guías Oficiales de la Comunitat Valenciana, afincado en Alicante, trasladará este lunes al Patronato de Turismo una batería de propuestas para frenar el intrusismo y facilitar el desempeño de esta actividad en Alicante a la vez que evite injerencias con las dinámicas urbanas.
Señala que desde el fin de la pandemia, especialmente, ha habido una eclosión en la oferta de recorridos turísticos por parte de personas no acreditadas como guías. «Este año realmente ha sido el boom», «estamos empezando ya a recibir un gran volumen de visitantes, empezando a sentir más fuerte aún el impacto del intrusismo«, que argumenta que también es intrusivo con vecinos y comercio. Por este motivo han decidido adoptar una actitud proactiva.
«Ha sido un total in crescendo. Había un par de empresas de free tours fundadas aquí y las personas que lo llevaban se sacaron su acreditación, eran oficiales y cumplían con la normativa, pero de un tiempo a esta parte han proliferado de plataforma online que muchas no controlan y encima es un coladero, porque al final del día no revierte tanto aquí» y puede favorecer economía sumergida, asevera.
Preservar la esencia de la ciudad
Para el colectivo es necesario seguir los pasos iniciados en València pero adaptados a la singularidad de Alicante. En la capital del Turia ya se intensifica el control de guías ilegales y se han emprendido medidas reguladoras,
El aumento de cruceristas en la ciudad unido «al interés de la gente por descubrir sitios auténticos que no se han convertido en parques temáticos del turismo» donde «se pierde la idiosincrasia local» engrosan la demanda turística. «Alicante se ha vuelto un puerto muy interesante para los cruceristas porque no está tan explotado. Aún no ha llegado a los puntos críticos que han podido llegar en València».
La capital alicantina está a tiempo de adoptar medidas, advierte, y pide impulsar «pronto» una oferta sostenible y de calidad que revierta en la población. «Un miedo que tengo es una gentrificación demasiado elevada, demasiada orientación solo al turista y que perdamos nuestro comercio local, nuestros vecinos nuestras costumbres y que perdamos el atractivo. Al final eso puede revertir en el fenómeno contrario, en que dejemos de recibir visitantes».
A bote pronto, y con cifras no oficiales, la percepción de estos profesionales que dedican su jornada a pie de calle es que «en Alicante te puedas encontrar casi a diario más de diez guías ilegales o visitas que no están llevadas por guías que sepamos que son legales, fácilmente». «Hay gente de Alicante que ve a estos grupos de turistas y escuchan auténticas barbaridades«, lo que no deja buena imagen de la ciudad, recalca.
Para hacer frente a este intrusismo, el colectivo aboga por un apoyo de la Policía Local a la labores de control, que son competencia de la Policía Autonómica. Dado que la actividad de guías es singular porque se desplazan y hay que estar en el momento «en el caso de que la Autonómica no pudiera dar salida, pues que la local pudiera colaborar y ayudarles. Ellos están presentes, vigilando muchos de los edificios oficiales o bienes de interés cultural y tienen presencia en la zona del centro histórico, especialmente cuando hay gran aglomeración de visitantes, que suele coincidir con la llegada de los cruceros».

Soluciones para las distintas zonas
Preguntado sobre si en Alicante cabe acotar el número de personas en los grupos turísticos como ha hecho València, aboga por un análisis de la capacidad de carga de las distintas zonas pero también condicionado a la tipología de la visita. «No es lo mismo un free tour plaza a plaza que de repente se junta con 30 o 40 personas que no vienen juntas y cada una tiene una forma de actuar y ningunas directrices». Esta es la situación que se están encontrando en Santa Cruz. «De repente se juntan 30 personas bloqueando totalmente la calle y encima la contaminación acústica. Lo comparas con un tour de un crucero bien gestionado con sus radioguías que evitan la contaminación acústica y que van súper pautados y medidos».
«Tenemos algo de margen para investigar bien cuál es la solución ideal para cada una de las zonas y recursos que podríamos considerar tensionados», añade.
Favorecer la movilidad, especialmente, de los autobuses que reclaman mayor coordinación y comunicación sobre todo en cortes de la ciudad por fiestas y eventos o garantizar los libres accesos a los monumentos para los guías acreditados son otras de las medidas que defiende el colectivo para favorecer una actividad transversal a la vida de la ciudad. Conseguir un win win, que todas las partes ganen, respetuoso con el descanso vecinal y que revierta en el comercio y la riqueza local.
Alicante, espejo donde mirarse
«Mi prioridad es que logremos dignificar la profesión del guía para que la ciudad pueda seguir mostrando esta imagen tan buena y esta calidad de producto», sostiene Javier Morales. Horas después de que el Pleno Municipal haya aprobado una declaración institucional a favor de una ordenanza regulatoria de la actividad de los guías turísticos, el vicepresidente del colectivo se postula a favor de la fórmula que ordene la actividad de la manera «más efectiva en el corto plazo, porque si son procesos que se pueden alargar y que requieran más tiempo para su ejecución, a lo mejor para cuando se ejecute ha cambiado la casuística y hay que tomar medidas más contundentes».
En la provincia de Alicante hay más de 100 guías acreditados según datos del colectivo. La regulación de su actividad en la capital puede ser un espejo donde mirarse otros municipios ya que actividad sospechosa de ser ilegal también la han detectado en Elche y Torrevieja.


