Alicante ha acogido este viernes un encuentro centrado en uno de los grandes desafíos estructurales del territorio: garantizar la sostenibilidad hídrica en la Comunitat Valenciana. Representantes institucionales, expertos académicos y profesionales han coincidido en reclamar un impulso a la desalación, la reutilización del agua, los trasvases y la eficiencia energética como pilares de una estrategia capaz de responder a la creciente presión sobre los recursos hídricos.
La jornada, celebrada en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), ha servido para poner en común diagnósticos y propuestas sobre el binomio agua-energía. El encuentro también ha remarcado la necesidad de reforzar la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico para asegurar un modelo más sostenible, competitivo y resiliente en la provincia de Alicante y en el conjunto del territorio autonómico.
Según han defendido los participantes, el reto hídrico no puede abordarse de forma aislada. La planificación futura pasa por integrar distintas soluciones y por avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles que permitan reducir costes y mejorar la viabilidad de infraestructuras clave.
Agua y energía, un debate conjunto para el futuro
Uno de los mensajes centrales de la jornada ha sido que la seguridad hídrica y la seguridad energética están estrechamente ligadas. En ese sentido, los expertos han insistido en que la desalación debe seguir ganando peso dentro del sistema, aunque acompañada de mejoras en eficiencia y de una mejor integración con otras herramientas ya existentes.
Durante el encuentro se ha defendido un planteamiento que combine desalación, trasvases, reutilización y eficiencia, dentro de una visión conjunta del agua y la energía. A juicio de los participantes, ese enfoque resulta imprescindible en un contexto internacional marcado por la escasez de agua apta para consumo humano y por el aumento del estrés hídrico en numerosos territorios.
Pablo Barrasa, director de personas de Cox, ha subrayado que «la clave está en abordar el agua y la energía de forma conjunta, combinando distintas soluciones y aprovechando el conocimiento técnico existente». En su opinión, solo una visión integrada, apoyada en la innovación y en la colaboración entre instituciones, empresa y universidad, permitirá responder a un desafío con consecuencias ambientales, económicas y sociales.
La desalación y las renovables, en el centro de la estrategia
El debate también ha puesto el foco en el papel estratégico de la desalación, una tecnología en la que España mantiene una posición de referencia internacional. No obstante, los intervinientes han coincidido en que todavía debe evolucionar para ser más eficiente desde el punto de vista energético y más sostenible en su implantación territorial.
El director de la cátedra, Andrés Molina, ha defendido que la incorporación de energías renovables es clave para que la desalación resulte económicamente viable, especialmente en un escenario marcado por el elevado coste de la energía. En ese sentido, ha incidido en la necesidad de localizar emplazamientos adecuados para instalaciones fotovoltaicas sin ocupar suelos agrícolas ni espacios con valor ambiental o paisajístico.
La jornada ha servido además como punto de partida para una agenda de trabajo orientada a anticipar los retos futuros del territorio. El objetivo, según se ha expuesto, pasa por generar conocimiento útil y soluciones realistas que permitan adaptar la gestión del agua y la energía a un escenario cada vez más exigente.
Durante la apertura del encuentro, el catedrático de Economía y director de proyectos institucionales de la Universidad de Alicante, Juan Llopis, ha afirmado que «agua y energía son dos recursos condenados a entenderse», al considerar que ambas seguridades son fundamentales para el desarrollo humano y económico.
Más demanda de electricidad y más presión sobre el agua
El foro también ha incorporado una mirada a medio y largo plazo sobre la evolución de la demanda de recursos. Según se ha expuesto durante la jornada, las previsiones internacionales apuntan a un fuerte aumento del consumo de electricidad de cara a 2050, impulsado por factores como el transporte electrificado, la climatización, la industria, los centros de datos, la inteligencia artificial y el crecimiento económico y poblacional.
Al mismo tiempo, también se prevé un incremento del consumo de agua dulce, vinculado a la actividad industrial, la generación de energía, el crecimiento demográfico y la urbanización. Aunque la agricultura sigue concentrando la mayor parte del uso de agua dulce, los expertos han apuntado que su aumento sería más moderado gracias a una mayor eficiencia.
En la clausura, el vicerrector de Investigación de la Universidad de Alicante, Juan Mora, ha señalado que el análisis y la búsqueda de soluciones sostenibles y eficientes a medio y largo plazo son hoy «más que nunca, una necesidad». Además, ha defendido el valor de la investigación de excelencia con un enfoque multidisciplinar y la conveniencia de seguir promoviendo foros que reúnan el análisis científico, institucional y empresarial para alumbrar respuestas viables de futuro.


