Alicante empieza 2018 como terminó 2017: perdiendo afiliación a la Seguridad Social

Mal comienzo del año para el empleo en Alicante: 2.312 personas más en desempleo, lo que supone el peor arranque de año desde 2014.

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Josep Manel Sánchez
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Mal comienzo del año para el empleo en Alicante: 2.312 personas más en desempleo, lo que supone el peor arranque de año desde 2014. La caída en afiliación a la seguridad social es todavía peor y se anota una pérdida de 6.983 afiliaciones, que sumada a las de diciembre y noviembre pasados supondría que, en tres meses, la media de personas afiliadas en Alicante se ha reducido en 11.605 personas. Malos datos, incompatibles con el discurso de la recuperación económica. Tras una pobre campaña navideña para el empleo, la cuesta de enero prolonga la pérdida de empleo.

El recorte del paro en Industria (-473) y en Construcción (-327), junto al del colectivo sin empleo anterior (-187) no compensan el importante aumento del paro registrado en el sector Servicios (+3.123). El empleo en el sector servicios sigue siendo muy precario, coyuntural, estacional, volátil, ligado a puntas de actividad pero que de ninguna manera se está consolidando más que como precariedad. Es urgente replantear el papel del sector servicios como motor del empleo ya que es un modelo agotado y sólo muestra capacidad para generar más precariedad, es decir, más pobreza.

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Hay que señalar que, desde el año 2007, el aumento del paro se sitúa en 72.628 personas, una cifra de paro que, además, ha crecido respecto al mes de diciembre pasado cuando llegó a 62.845. Al final, poco y mal empleo es la norma en el mercado laboral alicantino.

Hay que destacar, una vez más, que las mujeres vuelven a ser las que más sufren el aumento del paro. El 87% de la subida del paro registrado corresponde a mujeres. Sigue siendo necesaria la intervención de las políticas públicas para acabar con la feminización de la precariedad.

Cae la media de afiliación y aumenta el paro, sin embargo, la contratación aumenta tanto respecto a diciembre pasado como a enero del 2017. Es una señal clara de que se trata de una contratación de muy baja calidad, y de corta duración. Más contratos para menos personas de alta en la Seguridad Social, es una señal de un empleo precario, ocasional, sobre el que de ninguna manera cabe cimentar un desarrollo sostenible de la productividad.

La cobertura por algún tipo de prestación sigue siendo mucho más que insuficiente para el número de personas excluidas del empleo. Diciembre de 2017 termina con 77.053 personas cobrando alguna prestación, lo que supone más de dos mil prestaciones menos que el año anterior, mientras que, según los datos de la EPA, el año terminó con 162.500 personas en paro, lo que supone que tan sólo el 47’4% de las personas en paro perciben algún ingreso por su situación laboral, y que 85.447 personas en paro no perciben ninguna prestación. Una situación que sigue hablando de desprotección y de un mercado de trabajo incapaz de generar empleo suficiente y de calidad.

La economía alicantina sigue falta de vigor y dando muestras de que el modelo productivo actual está agotado. Ya no valen, si es que alguna vez ha valido, las políticas activas cortoplacistas que sólo han consolidado la precariedad como sustitutiva del empleo. Seguimos insistiendo en la necesidad de transformar el modelo productivo, hacerlo sostenible, de calidad y basado en energías renovables y en las nuevas tecnologías. Lo demás, seguirá siendo poner parches sin resolver el problema.

Es hora ya de empezar a exigir cambios urgentes. En esa línea situamos la convocatoria de huelga feminista de dos horas por turno convocada por los sindicatos mayoritarios en línea con la propuesta de las asociaciones feministas del país. Acabar con el machismo en el mercado laboral es una prioridad inaplazable.

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