Una experta de la UA defiende limitar el alza del alquiler de forma temporal

Ejemplo de shortcode con estilo
La catedrática de la Universidad de Alicante Paloma Taltavull plantea topar de forma temporal el precio del alquiler como medida de urgencia ante la falta de vivienda disponible y la fuerte presión de la demanda.

La catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante Paloma Taltavull ha defendido que limitar de forma temporal el aumento de los precios del alquiler puede ser una medida útil a corto plazo para aliviar la actual crisis de vivienda, que golpea sobre todo a los jóvenes que deben desplazarse para estudiar o trabajar, desean formar una familia o emprender un proyecto personal.

Taltavull, integrante del grupo de asesores del mercado inmobiliario (REM) de la Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa (UNECE), ha explicado que esta estrategia ya se ha aplicado en algunas regiones españolas. Se trata tanto de limitar el crecimiento de las rentas durante la vigencia del contrato como de acotar las subidas cuando estos vencen.

La economista ha subrayado que solo es partidaria de estos topes si tienen una duración corta y se retiran de forma progresiva cuando el mercado ha recuperado un funcionamiento más normal. En sus palabras, ella apoya estas medidas ‘siempre y cuando sean de duración corta y se vayan eliminando a medida que el mercado vaya volviendo a su mecanismo habitual’.

Según ha advertido, ‘el problema es que pervivan en el tiempo’, porque si se mantienen demasiado terminarían por ‘distorsionar completamente el mecanismo de asignación del mercado de la vivienda, llegando a una situación que no nos gustaría ver’.

Presión de la demanda y falta de oferta

Para Taltavull, el mercado del alquiler arrastra una fuerte presión de la demanda desde hace casi una década, alimentada por varias fuentes. Esta presión se ha encontrado con una oferta insuficiente, lo que ha disparado los precios en muchas ciudades.

La catedrática ha recordado que la ‘falta de oferta es un problema endémico desde hace prácticamente 15 años’. A su juicio, se trata de ‘una herencia de la crisis financiera de 2008, que redujo la construcción y producción de viviendas al mínimo histórico’. Esa caída en la promoción ha limitado el parque disponible en la actualidad.

Ha detallado que, según el censo de 2011, en España había 2,3 millones de hogares viviendo en alquiler. Diez años después la cifra ha subido hasta 2,9 millones. Este aumento revela, según ha indicado, ‘un elevado uso de las viviendas que se construyeron en el boom’ del sector inmobiliario.

Cuando la oferta se queda por debajo de las necesidades sociales de acceso a la vivienda, se genera una competencia intensa entre demandantes con distinta capacidad de pago. ‘Todos los demandantes compiten por las pocas viviendas que hay y se las quedan los que pueden pagar más. Por eso es que los precios crecen tanto’, ha señalado.

La experta ha insistido en que esa competencia sobre un parque reducido explica los actuales perfiles de alquiler, especialmente en ‘las ciudades más generadoras de empleo’, donde se concentra buena parte de la demanda nueva.

En su análisis ha descrito la situación como ‘un círculo vicioso muy difícil de romper’. A su juicio, ‘para romperlo es absolutamente necesario aumentar el número de viviendas‘, aunque ha matizado que esa solución es de largo plazo, porque ‘no se puede construir vivienda enseguida’.

Más movilidad laboral y nuevos perfiles de inquilinos

Taltavull ha relacionado la tensión de la demanda con varios factores acumulados. Entre ellos ha citado el crecimiento demográfico tradicional, la migración laboral y el movimiento interno de población por razones de empleo.

‘En España, la población se mueve cada vez más y ha llegado a duplicar las cifras de la inmigración exterior, concentrándose en las ciudades que son mayores generadoras de empleo’, ha explicado.

Esta movilidad se orienta sobre todo hacia áreas que se están especializando en sectores tecnológicos y de servicios intensivos en empleo de calidad. Según la experta de la ONU, esa mano de obra cualificada tiende a buscar primero una vivienda en alquiler en su nuevo destino.

La catedrática ha destacado también el peso creciente de la demanda de residencia, temporal y permanente, de personas procedentes de otros países. A esta se suma la llegada de los llamados nómadas digitales, que eligen distintas ciudades españolas para teletrabajar durante temporadas.

‘Algunas ciudades de España están recibiendo todos estos flujos de golpe con un mercado de alquiler limitado’, ha señalado. Esta combinación de factores provoca, en su opinión, ‘esta tensión en el crecimiento de los precios‘ que se vive actualmente en muchas zonas urbanas.