La neurobióloga Mara Dierssen alerta de un acceso desigual al diagnóstico precoz del Alzheimer en España

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La neurobióloga Mara Dierssen advierte en Valencia de que el diagnóstico precoz del Alzheimer ya es posible, pero no llega aún de forma equitativa a todos los pacientes en el Sistema Nacional de Salud.

La neurobióloga Mara Dierssen ha advertido en Alfara del Patriarca (Valencia) de que el diagnóstico precoz del Alzheimer ya es técnicamente posible en España, pero todavía no llega de forma homogénea y equitativa a todos los pacientes del Sistema Nacional de Salud.

Dierssen, presidenta del Consejo Español del Cerebro (CEC) y directora de investigación en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, ha ofrecido la conferencia inaugural del noveno Congreso de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunitat Valenciana (ADSCV). En su intervención ha insistido en que el Alzheimer es una dolencia ‘devastadora’ cuyo abordaje exige cambios organizativos y legales.

Según ha señalado, ‘el reto ya no es poder diagnosticar antes, sino preparar al Sistema Nacional de Salud para hacerlo de forma accesible, equitativa y útil’. Ha subrayado que el sistema público ‘sigue en transición para incorporarlo de forma homogénea y equitativa’, pese a que la tecnología diagnóstica ya existe.

Una enfermedad cada vez más frecuente

La experta ha descrito el Alzheimer como ‘seguramente, una de las enfermedades más devastadoras que existen’, porque afecta de manera profunda a la persona y a su entorno cercano. Ha explicado que familiares y amigos ven cómo, de repente, personas muy próximas ‘se convierten en unas desconocidas y prisioneras de esa enfermedad’.

Ha recordado que se trata de una patología cada vez más frecuente, ligada al envejecimiento de la población. A su juicio, los actuales récords de envejecimiento en la sociedad están aumentando de forma clara el número de personas con deterioro cognitivo o con riesgo elevado de desarrollar Alzheimer en los próximos años.

Dierssen ha apuntado además que la enfermedad plantea importantes problemas jurídicos y éticos. Ha recalcado que es necesario respetar la autonomía de las personas, pero también existe la obligación de protegerlas cuando el avance del Alzheimer les impide tomar decisiones informadas por sí mismas.

Neurociencia, medicina y derecho

La neurobióloga ha defendido que ‘la neurociencia, la medicina y el derecho han de ir de la mano’ en el abordaje de esta patología. Ha remarcado que, en su trabajo, ‘tras los tubos hay personas’, para poner el foco en las consecuencias humanas de cada avance científico.

Ha destacado que la neurobiología del Alzheimer está cambiando rápidamente. Mientras hace años no se comprendía bien qué sucedía en el cerebro, hoy se dispone de un conocimiento mucho más detallado de los procesos implicados en el deterioro cognitivo.

Dierssen ha mencionado que, según algunos expertos, el Alzheimer es ‘el precio que tenemos que pagar por nuestra inteligencia’, porque afecta a regiones clave del aprendizaje y la memoria. Entre ellas ha citado el hipocampo y la corteza cerebral, estructuras especialmente vulnerables en esta enfermedad.

Diagnóstico precoz, tratamientos y equidad

Según ha explicado, el conocimiento científico sobre la enfermedad de Alzheimer ha avanzado de forma muy importante en las últimas décadas. Actualmente se conocen biomarcadores capaces de predecir la enfermedad biológica incluso veinte años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.

Sin embargo, ha insistido en que este diagnóstico precoz no se ha desplegado de forma generalizada en el sistema sanitario público. Esa brecha entre lo que permite la ciencia y lo que ofrece hoy el Sistema Nacional de Salud genera, a su juicio, un acceso desigual a las pruebas y a las opciones terapéuticas.

Dierssen ha señalado que también han empezado a surgir tratamientos dirigidos a frenar el avance de la enfermedad en fases tempranas. Entre ellos ha mencionado las vacunas antiamiloides, que buscan ralentizar el deterioro cognitivo y que ya cuentan con autorización.

Ha advertido, no obstante, de que el acceso a estos tratamientos ‘no es equitativo’ y está limitado por criterios de financiación y disponibilidad. Además, ha recordado que presentan efectos secundarios importantes, por lo que considera imprescindible que cada paciente pueda decidir si desea recibirlos conociendo bien los riesgos y beneficios.

Factores de riesgo modificables

La neurobióloga ha subrayado que, incluso cuando una persona no puede acceder a un tratamiento específico, existen medidas que ayudan a reducir el riesgo o retrasar el deterioro cognitivo. Entre esos factores de riesgo modificables ha citado el estilo de vida, la dieta, la práctica regular de ejercicio físico y el entrenamiento cognitivo.

En este sentido, ha defendido la importancia de las estrategias de prevención y de promoción de la salud cerebral a lo largo de toda la vida. A su juicio, estas intervenciones complementan al diagnóstico precoz y a los nuevos fármacos, y pueden aliviar parte de la carga que el Alzheimer ya supone para las familias y para el sistema sanitario español.