El sector del calzado español ha producido en 2025 alrededor de 60 millones de pares, un 14,2 % menos que en 2024, lo que ha supuesto caer del puesto 19 al 23 en el ranking mundial y reducir su peso al 0,24 % de la producción global.
La Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AEC) ha presentado su informe sobre el mercado mundial del calzado, en el que analiza la evolución de la producción, el comercio y el consumo del sector. El documento ha puesto el foco en el progresivo debilitamiento de la base industrial española y en la pérdida de relevancia del país en el mapa internacional.
Según AEC, los datos del sector nacional evidencian la necesidad de una política industrial específica para el calzado y sus componentes. La patronal considera imprescindible reforzar la competitividad de las plantas, impulsar la inversión productiva y garantizar condiciones de competencia equivalentes para todos los productos que acceden al mercado europeo.
Oportunidades en materiales avanzados y sostenibles
El informe ha identificado varias áreas de oportunidad para la industria española de componentes para el calzado. Entre ellas destacan los materiales de menor impacto ambiental, los textiles técnicos, las suelas ligeras y de altas prestaciones, las plantillas de confort, las pieles y acabados premium, las fornituras y los adhesivos.
AEC también ha señalado como nichos de crecimiento la trazabilidad, el cumplimiento químico, el prototipado rápido y las soluciones de circularidad. Estos ámbitos permiten a las empresas diferenciarse por innovación, sostenibilidad y valor añadido, más allá de competir solo en precio y volumen.
La patronal ha propuesto combinar la defensa de los mercados europeos ya consolidados, en especial Italia, Portugal, Francia y Alemania, con un mayor posicionamiento en Vietnam, India e Indonesia. Además, plantea desarrollar cadenas de proximidad en el Mediterráneo, Turquía, Marruecos y México, y reforzar el acceso a los mercados premium de Norteamérica, el Golfo y Japón.
Más controles en origen para proteger al consumidor y a la industria
El director general de AEC, Álvaro Sánchez, ha defendido que Europa debe endurecer la vigilancia sobre los productos que entran en su territorio. Ha reclamado que se refuercen los controles en origen y que se garantice que cualquier calzado comercializado en el mercado europeo cumple las mismas normas de calidad, seguridad y sostenibilidad que se exigen a los productores comunitarios.
Sánchez ha subrayado que ‘proteger al consumidor también significa proteger a la industria que sí cumple‘. Para el responsable de AEC, no basta con controlar el producto final, sino que es necesario vigilar toda la cadena de suministro para evitar distorsiones competitivas.
El informe ha mostrado que la producción mundial de calzado ha alcanzado en 2025 los 24.600 millones de pares, un 2,9 % más que en 2024. Sin embargo, las exportaciones se han mantenido prácticamente estables, con 14.740 millones de pares y una ligera variación negativa del 0,1 %.
El valor total exportado sí ha aumentado un 1,6 %, hasta acercarse a los 172.000 millones de dólares, y el precio medio mundial se ha situado en 11,65 dólares por par. Estos datos indican que el sector mueve más dinero sin crecer de forma equivalente en volumen.
Durante la última década, el volumen de pares exportados ha crecido alrededor de un 3,3 %, mientras el valor de esas exportaciones ha avanzado un 35,7 %. Para AEC, esta diferencia demuestra que el crecimiento del sector ya no se explica por colocar muchos más pares en el mercado, sino por el aumento de los precios, el cambio en el mix de producto, el peso de la marca y la incorporación de prestaciones técnicas, ambientales y de confort.
Álvaro Sánchez ha resumido esta tendencia al afirmar que ‘el futuro del calzado no se decidirá únicamente por el volumen, sino por la capacidad de aportar diseño, innovación, prestaciones, sostenibilidad, rapidez y seguridad a toda la cadena de valor’. Según la asociación, el sector está creciendo sobre todo por la evolución de los precios, la mejora del mix de producto, el refuerzo del posicionamiento de marca y la suma de mayores prestaciones técnicas y ambientales.
China ha mantenido el liderazgo en la producción mundial con 13.660 millones de pares, muy por delante de India, con 3.000 millones, y de Vietnam, con 1.658 millones. Los diez principales países productores han concentrado el 89,5 % de toda la fabricación global, lo que confirma una alta concentración geográfica.
En el ámbito exportador, China ha reunido el 61,2 % de los pares enviados al exterior y Vietnam el 11,2 %, mientras la capacidad productiva continúa desplazándose hacia Vietnam, Indonesia, India y otros polos asiáticos. Esta reconfiguración de la industria refuerza el peso de Asia como gran fábrica mundial del calzado.
Europa, por su parte, mantiene una posición diferente en la cadena de valor. Su precio medio de exportación ha alcanzado los 34,76 dólares por par, frente a los 8,02 dólares registrados en Asia. Este diferencial ha confirmado la especialización europea en calzado premium, técnico, de confort, seguridad, outdoor y moda, así como en producciones sometidas a mayores exigencias documentales y ambientales.
Para AEC, este modelo ofrece una referencia clara para la industria española del calzado y de sus componentes. La patronal ha defendido que el futuro del sector pasa por reforzar precisamente ese segmento de mayor valor añadido, apoyado en la innovación, la sostenibilidad y el cumplimiento normativo, en lugar de competir en costes frente a los grandes polos asiáticos.





