La joyería de Córdoba logra la primera indicación geográfica artesanal de la UE

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La denominación Joyería de Córdoba se ha estrenado como la primera indicación geográfica española para productos artesanales reconocida en el mercado único de la Unión Europea.

La denominación ‘Joyería de Córdoba’ se ha estrenado este miércoles como la primera indicación geográfica española de productos artesanales reconocida en los 27 países de la Unión Europea, un sello que protege esta tradición joyera frente a imitaciones y usos indebidos, también en comercio electrónico.

La Oficina de la Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con sede en Alicante, ha confirmado el registro comunitario. Este reconocimiento garantiza que solo los productores establecidos en Córdoba, que cumplan los requisitos tradicionales de elaboración, puedan utilizar la denominación protegida en sus piezas.

Según ha detallado la Euroagencia, la protección es inmediata en todo el mercado comunitario. El registro reconoce las características distintivas, la reputación y la tradición asociadas a la ‘Joyería de Córdoba’, y actúa como escudo frente a prácticas comerciales engañosas, incluidas las infracciones en el entorno digital.

Primera indicación geográfica artesanal española

Se trata de la primera denominación española inscrita en el nuevo sistema europeo de indicaciones geográficas para productos artesanales e industriales. Este marco ha entrado en funcionamiento el 1 de diciembre de 2025 y está gestionado por la propia EUIPO desde Alicante.

El organismo europeo ha avanzado que esta inscripción no será la única para España. Ha anticipado que seguirán otras solicitudes vinculadas a sectores como los textiles, la cerámica, el vidrio, las piedras naturales, la carpintería y otros productos tradicionales o de raíz regional.

En el caso concreto de Córdoba, solo podrán usar la denominación los talleres ubicados en el término municipal. Además, deberán respetar todas las fases de producción y envasado dentro de la ciudad andaluza, siguiendo los usos y métodos heredados.

La ‘Joyería de Córdoba’ ampara anillos, pulseras, collares, pendientes y otras piezas fabricadas en oro, plata o platino. Estas creaciones pueden incorporar también perlas naturales o cultivadas, piedras naturales o sintéticas y esmaltes.

Las piezas se caracterizan por la calidad del diseño y de los acabados, así como por una relación equilibrada entre peso y volumen. Estos requisitos técnicos buscan preservar la integridad y autenticidad de la producción cordobesa y mantener su vínculo directo con el territorio.

La EUIPO ha subrayado que el reconocimiento se apoya en el vínculo entre el producto y su origen geográfico. Ese lazo se basa en la reputación y la calidad alcanzadas gracias al saber hacer especializado que se ha desarrollado y transmitido entre generaciones de artesanos locales.

Más de mil años de tradición joyera

La joyería cordobesa cuenta con una trayectoria documentada de más de mil años. Las técnicas de filigrana ya estaban registradas en la ciudad durante el Califato de Córdoba, en el siglo X, y los gremios de plateros reforzaron en siglos posteriores una tradición que ha llegado hasta la actualidad.

Hoy ese legado se mantiene vivo a través de talleres especializados, centros de formación y un sector joyero altamente desarrollado. Córdoba alberga además el Parque Joyero, considerado el mayor complejo empresarial especializado en joyería de Europa.

El director ejecutivo de la EUIPO, Joao Negrao, ha señalado que ‘el registro de ‘Joyería de Córdoba’ incorpora una tradición española centenaria a un marco europeo común de reconocimiento y protección’. Según ha añadido, este sello ‘va a permitir a los productores salvaguardar su reputación colectiva y competir sobre la base de la autenticidad y calidad’.

Por su parte, la directora de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), Elisa Rodríguez, ha destacado que este registro ‘va más allá del reconocimiento de una tradición firmemente consolidada’. A su juicio, ‘aportará beneficios concretos al sector joyero cordobés al ayuda a impedir el uso indebido de la denominación y garantizar que quede reservada a productores que cumplan el pliego de condiciones acordado’.

Desde la puesta en marcha del sistema, la EUIPO ha recibido 81 solicitudes procedentes de siete países: Chequia, Francia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia y España. Solo una parte reducida de estas peticiones ha sido aceptada hasta ahora.

La primera indicación geográfica registrada en esta nueva categoría ha sido Porcelaine de Limoges, de Francia, seguida de Lenços de Namorados do Minho, de Portugal. Una vez inscrito el nombre de un producto, los productores autorizados pueden utilizar el símbolo de la Unión Europea para la ‘Indicación Geográfica Protegida (IGP)’ en su etiquetado y promoción.