La pirotecnia Alto Palancia, de Castellón, ha clausurado este lunes el concurso de mascletaes de las Hogueras de San Juan en Alicante con un disparo en la plaza de los Luceros de seis minutos y 25 segundos, que ha alcanzado un pico de 126,3 decibelios y ha hecho que numerosos asistentes levantaran pañuelos blancos en señal de reconocimiento.
El espectáculo ha agotado el máximo de pólvora permitido, 150 kilogramos, con todos los efectos que la compañía tenía disponibles. La propuesta ha combinado cinco retenciones de fuegos terrestres, cuatro fases aéreas y cinco pasadas de terremoto final.
Además, el cierre ha incluido dos finales aéreos diferenciados, rematados con dos golpes de trueno y charras, lo que ha intensificado el estruendo en los últimos segundos del disparo. La estructura ha buscado mantener la tensión durante toda la mascletà y reservar el mayor impacto sonoro para el desenlace.
Ovación al pirotécnico en Luceros
Nada más terminar la mascletà, el público ha prorrumpido en aplausos y gritos de apoyo. Muchos asistentes han reclamado la presencia del responsable de la empresa, que se ha acercado al vallado para hacerse fotografías con quienes se encontraban en primera fila.
Entre los comentarios del público se ha repetido una misma frase. Numerosos aficionados han coreado que ‘esto sí es una mascletà’, subrayando así su satisfacción con el disparo de cierre del concurso.
Desde los balcones que rodean la plaza de los Luceros, donde cada día se suele valorar el disparo, se han mostrado de nuevo carteles de puntuación. En muchos de ellos se ha visto un nueve, mientras que otros espectadores han preferido sacar pañuelos blancos para expresar su apoyo a Alto Palancia.
Control de seguridad tras el disparo
Tras la mascletà, los bomberos han mantenido cerrado parte del perímetro más próximo a la zona de disparo en la plaza. Algunos de los petardos no se habían quemado por completo y los trabajadores de la compañía han tenido que retirarlos antes de permitir de nuevo el paso al público.
Este tipo de revisión forma parte del protocolo habitual en eventos pirotécnicos de gran formato. De este modo se garantiza que no quede ningún artefacto activo dentro del área de seguridad antes de reabrir la circulación de personas junto al recinto de disparo.








