Agricultores, propietarios, comercios y el propio Ayuntamiento de Novelda se han unido en las últimas semanas contra dos macroplantas solares, denominadas La Balsa y La Cascada, que han previsto ocupar cerca de 340 hectáreas de suelo agrícola en el paraje de La Horna y su entorno, una superficie equivalente a 475 campos de fútbol entre los términos de Novelda, Aspe, Monforte del Cid y Agost, y que podría transformar de forma profunda un paisaje dominado hoy por uva de mesa, almendros y explotaciones familiares.
Los proyectos fotovoltaicos, promovidos por la mercantil Chopo Desarrollos España SL, suman una potencia conjunta de 115,4 megavatios. Al superar los 50 megavatios, su tramitación corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica, que ha abierto el periodo de información pública y de presentación de alegaciones.
La publicación reciente de los expedientes en el Boletín Oficial del Estado ha actuado como detonante. Lo que era un anuncio administrativo se ha convertido en uno de los mayores movimientos vecinales que se recuerdan en la zona del Medio Vinalopó.
Los primeros planos difundidos muestran instalaciones próximas a viviendas, caminos rurales y explotaciones en plena producción. Algunos residentes temen que sus casas queden rodeadas por placas solares y líneas eléctricas asociadas a las plantas.
El alcalde de Novelda, el socialista Fran Martínez, ha advertido de que la propuesta supondría una alteración profunda del entorno. Según ha subrayado, ‘no estamos hablando solo de placas solares sino de un ecosistema agrícola, paisajístico y humano que quedaría profundamente alterado’.
Martínez ha remarcado que el impacto alcanzaría una parte significativa del suelo cultivable del municipio. Además, afectaría a zonas que el propio planeamiento urbanístico ha clasificado como de especial relevancia ambiental, agrícola y paisajística.
Ante esta situación, el Ayuntamiento ha habilitado asesoramiento específico para la presentación de alegaciones durante el periodo oficial. El alcalde ha definido este proceso como ‘una carrera de fondo’ que podría prolongarse durante años y ha asegurado que el consistorio utilizará todas las herramientas administrativas y jurídicas a su alcance para intentar frenar la iniciativa.
Nueva asociación vecinal y más de mil alegaciones
La reacción ciudadana ha sido rápida. En pocos días ha nacido la Asociación de Afectados por el Proyecto de las Plantas Solares Fotovoltaicas de La Horna, que ya ha superado ampliamente los 200 integrantes y se ha convertido en el principal altavoz del movimiento.
Mercedes Camarasa, agricultora y afectada, ha relatado que la noticia cayó ‘como una bomba’ entre los propietarios de la zona. Ha insistido en que la inquietud de los vecinos no se limita a una posible expropiación de sus terrenos.
‘Nosotros vivimos y trabajamos aquí, y hemos invertido años de esfuerzo en nuestros cultivos. Lo que más duele es la incertidumbre porque hay familias que no saben qué va a pasar con sus terrenos, con sus viviendas o con proyectos de vida que tenían previstos’, ha afirmado.
Los residentes de La Horna y su entorno recalcan que no se oponen a las energías renovables en general. Sin embargo, consideran inadecuada la ubicación planteada para estas macroplantas porque se ha elegido suelo agrícola productivo junto a zonas residenciales, con un fuerte impacto previsto sobre el paisaje, la actividad económica y la calidad de vida.
Según Camarasa, ‘lo que vemos es que nuestro entorno puede convertirse en un mar de cristal’. Para muchos afectados, el riesgo no se limita a las parcelas concretas incluidas en los planos, sino al cambio de modelo que supondría para toda la zona.
El tesorero de la asociación, David Novillo, ha detallado que la campaña de recogida de alegaciones ha logrado ya más de mil apoyos en apenas una semana, una cifra muy significativa para una ciudad del tamaño de Novelda.
‘Pensábamos que habría respuesta, pero no de esta magnitud. Han participado vecinos de toda la ciudad e incluso de municipios cercanos como Aspe. Se ha generado una conciencia colectiva de que esto afecta a todo el mundo, no sólo a los propietarios directamente implicados’, ha explicado.
La nueva entidad vecinal trabaja ahora en un calendario de acciones para los próximos meses. Entre las posibilidades que barajan figuran concentraciones, tractoradas, actos informativos y nuevas movilizaciones ciudadanas, con el objetivo de mantener la presión social mientras avanza la tramitación administrativa.
Apoyo del sector agrario y de la DOP Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó
La oposición a las macroplantas solares ha sumado también el respaldo de las principales organizaciones agrarias de la provincia. ASAJA Alicante ha anunciado la presentación de alegaciones al considerar que estos proyectos suponen una amenaza directa para la agricultura del Medio Vinalopó.
La organización agraria sostiene que la transición energética es necesaria, pero defiende que debe planificarse sin ocupar suelos fértiles de alta productividad. A su juicio, existen alternativas en zonas degradadas o con menor valor agronómico.
En la misma línea se ha pronunciado la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó. Se trata de una de las producciones agrícolas más emblemáticas de España y protagonista habitual de las campanadas de Nochevieja en millones de hogares.
El consejo regulador ha recordado que este cultivo genera alrededor de 13.000 empleos directos e indirectos y actúa como uno de los principales motores económicos de la comarca. Además, ha destacado que la técnica tradicional del embolsado, perfeccionada durante más de un siglo, forma parte del patrimonio cultural e histórico del territorio.
Desde la DOP se ha defendido que el desarrollo de las energías renovables debe compatibilizarse con la preservación de cultivos estratégicos. El organismo ha alertado del riesgo de perder un paisaje agrícola único ligado a la identidad del Medio Vinalopó si se extiende la ocupación de suelo productivo por grandes instalaciones.
Un conflicto local con eco en otros territorios
El caso de La Horna se ha sumado a otros conflictos abiertos en España por la implantación de grandes infraestructuras renovables en entornos rurales. En distintas comunidades autónomas han surgido plataformas ciudadanas y oleadas de alegaciones que han provocado cambios relevantes en varios proyectos e incluso su retirada.
En Novelda, la batalla administrativa y social acaba de comenzar. Para muchos vecinos, la defensa de La Horna se ha convertido ya en una causa colectiva que desborda las parcelas afectadas.
Según expresan los afectados, lo que está en juego es una forma de vida ligada a la agricultura, un paisaje singular y parte de la identidad de Novelda y del Medio Vinalopó, que podría verse alterada de forma irreversible si prosperan las macroplantas solares previstas.





