La prisión de Fontcalent ha vivido una nueva jornada de tensión tras la agresión sufrida por varios funcionarios del Centro Penitenciario Alicante Cumplimiento durante el traslado de un interno especialmente conflictivo. Uno de los trabajadores ha resultado herido durante el altercado, según ha denunciado el sindicato ACAIP-UGT.
Los hechos ocurrieron este lunes, 18 de mayo, cuando varios funcionarios acudieron a la celda del recluso para comunicarle su traslado a otro centro penitenciario. Según explica el sindicato, el interno se negó desde el primer momento a cumplir la orden y mostró una fuerte resistencia durante la intervención.
La tensión fue aumentando hasta que el preso se abalanzó sobre los trabajadores y comenzó a propinar patadas y puñetazos. Como consecuencia de la agresión, uno de los funcionarios sufrió lesiones de diversa consideración.
Desde ACAIP sostienen que este nuevo incidente “no constituye un hecho aislado”, sino que refleja el deterioro progresivo de la convivencia y de la seguridad dentro del centro penitenciario alicantino. El sindicato vincula este aumento de la violencia con la sobrepoblación de la prisión, la falta de medios materiales y personales y el debilitamiento del régimen disciplinario.
Más personal y medidas urgentes en Fontcalent
El sindicato reclama medidas urgentes para reducir la saturación que, según denuncian, sufre el centro desde hace meses. Entre sus principales reivindicaciones figura el aumento inmediato de la plantilla y de los recursos disponibles para garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de los internos.
ACAIP también vuelve a exigir el reconocimiento de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad ante el incremento constante de las agresiones sufridas durante el ejercicio de sus funciones.
El sindicato ha trasladado además su apoyo a los trabajadores implicados y ha destacado que la rápida actuación de los funcionarios evitó que el episodio terminara con consecuencias todavía más graves. Según defienden desde la organización, los profesionales penitenciarios desempeñan su labor en un entorno “cada vez más tensionado y peligroso”.



