Alicante crece con fuerza en 2025, pero arrastra salarios bajos y un modelo económico frágil

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La provincia mejora en empleo, exportaciones, turismo internacional y construcción, aunque INECA alerta de desequilibrios estructurales que frenan la creación de riqueza

La provincia de Alicante ha cerrado 2025 con una evolución económica positiva, impulsada por el tirón de las exportaciones, el turismo internacional, la actividad financiera y la construcción, aunque ese crecimiento convive con debilidades estructurales como los bajos salarios, la elevada atomización empresarial y una menor capacidad para generar empleo de mayor valor añadido. Así lo refleja el balance del cuarto trimestre presentado por el Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante, que sitúa a la economía alicantina en una fase de consolidación, pero también de prudencia.

El presidente de INECA, Alfredo Millá, sostiene que Alicante mantiene una base económica sólida en los sectores con mayor apertura exterior, aunque advierte de que el reto no pasa solo por seguir creciendo, sino por convertir ese avance en desarrollo real y bienestar. A su juicio, la provincia necesita reforzar su diversificación productiva y ganar peso en industria, innovación y servicios avanzados.

El informe también constata una mejora del indicador sintético de INECA, que se situó en 3,0 puntos al cierre del año, rompiendo la atonía de los ocho trimestres anteriores. Sin embargo, ese avance no ha sido homogéneo. La construcción e inmobiliario lideran el crecimiento con una aportación del 9,93%, seguidos del bloque social (8,96%) y la actividad general (6,56%), mientras que el turismo registra una contribución negativa del -1,77%, lo que lo convierte en uno de los focos de vigilancia de una economía muy dependiente de este sector. En la tabla incluida en la página 2 del documento se aprecia precisamente ese comportamiento desigual por áreas de actividad.

El mercado laboral y el tejido empresarial sostienen parte de esa mejora. Alicante ha sumado 1.833 nuevas sociedades en el cuarto trimestre, un 18,3% más que un año antes, por encima de la media nacional, aunque también ha contabilizado 328 disoluciones, un 9,7% más, lo que evidencia una fuerte rotación y cierta fragilidad en el tejido productivo. A ello se suma una estructura muy atomizada, con gran peso de pequeñas empresas y autoempleo, que limita la competitividad a medio plazo.

En paralelo, la provincia encadena 58 meses consecutivos de crecimiento del empleo y alcanza los 587.360 afiliados al régimen general al cierre del trimestre. La tasa de paro baja al 10,29% tras reducirse en 27.500 personas en el último año, mientras que el paro registrado cae un 6,5% hasta las 118.842 personas desempleadas. Pese a ello, persisten desequilibrios importantes: Alicante concentra el 4,93% del paro nacional, aunque solo representa el 3,42% de la afiliación, con una ratio de 15,6 parados por cada 100 afiliados, frente al 11,1 de media en España.

Salarios y vivienda, entre los principales problemas

Uno de los avisos más claros del informe se centra en la calidad del crecimiento. Alicante ocupa la posición 47 de 52 provincias en base media de cotización y se queda en el 85,7% de la media nacional, una debilidad salarial que se agrava con una inflación del 3,34% en diciembre, por encima del conjunto del país. Según defiende INECA, esa combinación supone una doble presión para los hogares: menores ingresos relativos y mayor coste de vida. En el gráfico de la página 4 puede verse esa mala posición de la provincia en el ranking nacional de bases de cotización.

Millá considera que esta situación responde en buena medida a la composición del modelo productivo, con fuerte peso de la hostelería (11,7%) y la construcción, y menor presencia de industria y servicios avanzados respecto a otros territorios como Valencia. Esa estructura ayuda a explicar tanto los salarios reducidos como una menor calidad del empleo.

El sector exterior, las finanzas y la construcción figuran entre los grandes motores del ejercicio. Las exportaciones crecen un 5,4% acumulado, muy por encima del 0,7% nacional, mientras que el crédito al sector privado sube un 4,6% y los depósitos aumentan un 5,4%. En construcción, los visados de obra nueva se disparan un 41,1% interanual, frente al 8,8% nacional, y el precio medio de la vivienda alcanza los 198.000 euros tras subir un 9,0%. El informe subraya que este encarecimiento, unido a unos salarios un 14% inferiores a la media nacional, está dificultando el acceso a la vivienda, sobre todo entre la población joven.

Turismo al alza, pero con menor rentabilidad

El turismo mantiene una evolución positiva en volumen, con cerca de 19 millones de pernoctaciones hoteleras, un 2,2% más que un año antes. Ese crecimiento se apoya sobre todo en el turismo internacional, que aumenta un 6,2%, mientras el nacional cae un 3,3%. No obstante, la estancia media baja hasta las 3,72 noches, lo que apunta a una menor rentabilidad por visitante. Además, el turismo rural retrocede un 19,9%, una caída que pone de relieve la escasa diversificación territorial del modelo turístico provincial.

En su valoración final, el presidente de INECA insiste en que Alicante dispone de bases suficientes para seguir avanzando, pero remarca que el verdadero desafío consiste en transformar el crecimiento en riqueza, empleo de mayor calidad y un modelo económico más equilibrado y sostenible.


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