Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) asocia el consumo habitual de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de desarrollar algunos cánceres del sistema digestivo, especialmente de esófago y estómago. El análisis, publicado en la revista científica Frontiers in Nutrition, refuerza la evidencia científica que desaconseja el consumo frecuente de este tipo de productos.
El trabajo se basa en datos de 1.218 participantes reclutados en cuatro hospitales de Alicante y cinco de València dentro del estudio de casos y controles PANESOES. Entre ellos se incluyeron 193 casos de cáncer de esófago, 412 de estómago, 161 de páncreas y 452 personas sin cáncer, que actuaron como grupo de control.
La investigadora Laura Torres Collado explica que «cada vez hay más evidencia de que determinados patrones dietéticos, especialmente aquellos con alto consumo de alimentos ultraprocesados y bajo consumo de alimentos ricos en fibra, como las frutas, verduras y legumbres, pueden favorecer el desarrollo de algunos cánceres como los digestivos».
Los investigadores observaron que las personas con mayor consumo de alimentos ultraprocesados —más de 148 gramos al día— presentan un riesgo significativamente superior de padecer algunos tumores digestivos. En concreto, el riesgo de desarrollar cáncer de esófago es 2,3 veces mayor, lo que supone un incremento del 129 % respecto a quienes consumen menos estos productos. En el caso del cáncer de estómago, el riesgo aumenta 1,56 veces, es decir, un 56 % más. Por el contrario, el estudio no encontró asociaciones significativas con el cáncer de páncreas.
Los alimentos ultraprocesados son productos elaborados industrialmente a partir de sustancias derivadas de alimentos y con numerosos aditivos. Suelen contener altas cantidades de grasas, sal y azúcares, además de presentar bajo contenido en fibra y micronutrientes. Desde el punto de vista nutricional, su consumo frecuente puede provocar exceso calórico y desequilibrios en la ingesta de nutrientes.
Según explican los investigadores, en los últimos años el consumo de estos productos ha aumentado de forma notable en muchos países. En algunas sociedades de ingresos medios y altos, los ultraprocesados llegan a representar entre el 50 % y el 60 % de la energía total consumida. En España, estos productos suponen ya más del 30 % de las calorías que se consumen en los hogares.
El análisis también permite identificar qué tipos de ultraprocesados presentan una mayor asociación con algunos tumores digestivos. En este sentido, el director del grupo EPINUT de la Universidad Miguel Hernández de Elche, Jesús Vioque, explica que «fijándonos en subgrupos de alimentos ultraprocesados, encontramos asociaciones destacadas con el consumo elevado de productos lácteos ultraprocesados —como la leche condensada o los helados— y de dulces y bollería industrial, vinculados a un mayor riesgo de cáncer de estómago». Por otra parte, los refrescos y bebidas azucaradas, junto con platos precocinados o preparados para freír, muestran una asociación con el cáncer de esófago.
Los responsables del estudio subrayan que, aunque los resultados aportan nuevas evidencias sobre la relación entre dieta y cáncer, serán necesarios más estudios en otras poblaciones para confirmar los hallazgos y profundizar en los mecanismos biológicos implicados.
Trabajos previos del mismo grupo de investigación ya habían advertido de otros efectos asociados al consumo de ultraprocesados, como alteraciones en la microbiota intestinal, aumento del índice de masa corporal y mayor presión arterial.


