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lunes, febrero 23, 2026

La UA participa en un proyecto para reforzar la resistencia de la vid y el tomate al cambio climático con hongos beneficiosos

La investigadora Idoia Garmendia integra el equipo de MYCROP-RESICLIM, que busca biofertilizantes naturales para mejorar la tolerancia a sequía, calor y CO₂ elevado

La investigadora del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Alicante (UA)Idoia Garmendia, forma parte del equipo científico del proyecto MYCROP-RESICLIM, una iniciativa que estudia cómo asociar cultivos con fruto baya, como la vid y el tomate, con una comunidad sintética de hongos micorrícicos arbusculares (HMA), microorganismos capaces de actuar como biofertilizantes.

El objetivo es desarrollar una solución basada en la naturaleza que mejore la tolerancia de estos cultivos a la sequía, el calor y el CO₂ elevado. Además, el proyecto pretende aumentar la nutrición mineral de las plantas y activar sus defensas naturales frente a patógenos, con la vista puesta en una agricultura más adaptada a escenarios climáticos extremos.

Bioinoculantes fúngicos para una agricultura más resiliente

Según explica Garmendia, la línea de trabajo se centra en impulsar herramientas aplicables al campo para reducir la dependencia de insumos químicos. “buscamos optimizar bioinoculantes fúngicos como herramienta realista para una agricultura más resiliente ante el cambio climático y menos dependiente de fertilizantes y pesticidas”.

El proyecto reúne a expertos de la Universidad de Navarra (UNAV), la Estación Experimental del Zaidín del CSIC y la UA, con un enfoque centrado en el papel de los HMA como aliados biológicos de los cultivos. La investigación también profundiza en cómo estos microorganismos pueden contribuir a mejorar la nutrición mineral de las plantas en condiciones extremas y en qué medida influyen en vías de señalización hormonal relacionadas con la resistencia a patógenos.

MYCROP-RESICLIM se estructura en dos subproyectos complementarios. Por un lado, MYCROP-CLIMATE, centrado en la respuesta de los cultivos micorrizados ante escenarios de cambio climático. Por otro, MYCROP-FUNCTION, en el que participa la investigadora de la UA y que pone el foco en el funcionamiento y la persistencia de las micorrizas arbusculares cuando las plantas se enfrentan a estrés múltiple.

El papel de Idoia Garmendia en el estudio de la nutrición mineral

El trabajo de Idoia Garmendia se vincula de forma directa al análisis del impacto de la nutrición mineral en cultivos anuales y perennes, con especial atención al portainjerto de la vid y a las condiciones de estrés múltiple asociadas al cambio climático a corto y medio plazo.

Además, la investigadora abordará la dinámica de colonización y la funcionalidad de un consorcio de HMA con diferentes estilos de vida. Este enfoque busca entender qué combinaciones de hongos resultan más eficaces y estables en ambientes exigentes, con el objetivo de trasladar el conocimiento científico a herramientas útiles para el sector agrícola.

Desde el consorcio destacan que el proyecto, centrado en cultivos estratégicos como la vid y el tomate, aspira a favorecer una producción más sostenible incluso en condiciones ambientales adversas. “Esto no solo beneficia al sector primario, sino que también promueve prácticas más sostenibles que protegen los suelos, el agua y la biodiversidad”, señalan.

Cuatro años de investigación hasta 2029

Con una duración prevista de cuatro años, hasta 2029MYCROP-RESICLIM está coordinado por el Instituto de Biodiversidad y Medioambiente BIOMA de la UNAV. El proyecto se financia en la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento 2024, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y gestionada por la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

El planteamiento de la investigación apunta, además, a un impacto más amplio. Una agricultura más eficiente y adaptada al clima contribuye a garantizar el abastecimiento de alimentos de calidad, al tiempo que refuerza la resiliencia de los sistemas alimentarios y reduce el riesgo de pérdidas económicas en el campo.