Los restos mortales de Rafael Altamira Crevea y Pilar Redondo Tejerina llegan a Alicante

El Campello destaca la consecución de una repatriación 'que era de justicia' y diseña la ceremonia del entierro del jurista y su mujer

Los féretros con los restos mortales del jurista Rafael Altamira Crevea y su esposa, Pilar Redondo Tejerina, fallecidos en los años 1951 y 1957, respectivamente, en México, donde se exiliaron tras el estallido de la Guerra Civil Española, se encuentran ya en el tanatorio de Sant Joan de Alicante.

El viernes fueron exhumados en el Panteón Español del cementerio de la Ciudad de México (fosa 371 del cuartel número 3), el sábado fueron embarcados atendiendo la normativa internacional en estos casos en un avión con destino al aeropuerto de Madrid-Barajas, donde desembarcaron en la madrugada del domingo, y ayer por la tarde llegaron al tanatorio de Sant Joan, informa el Ayuntamiento de El Campello en un comunicado.

Este consistorio ha conseguido repatriar (73 y 67 años después de sus fallecimientos) los restos mortales del humanista, historiador, americanista, pedagogo, jurista, crítico literario y escritor español, y su esposa.

Han sido necesarios 36 meses de gestiones y trámites burocráticos en ambos países (España y México) para hacer realidad un compromiso histórico y moral del pueblo de El Campello, destaca la corporación municipal.

Tras el estallido de la guerra, el escritor permaneció cuatro años en Francia, y después fue invitado por la Fundación Carnegie a dar clases en la Universidad de Columbia (Nueva York), aunque un inesperado accidente de rotura de la cadera lo obliga a instalarse en México, donde también estaban exiliadas sus dos hijas: Pilar y Nela. Y allí fallecieron ambos.

Estrecha vinculación con El Campello

Los Altamira están profundamente vinculados a El Campello. En el cementerio municipal están enterrados los padres y los abuelos de Rafael Altamira. En El Campello él pasó parte de su infancia y juventud en una casa de veraneo de la familia, y en él residen actualmente tres de sus bisnietos: Ignacio, Luz y Javier.

Su destino último y definitivo, como era su deseo, será el cementerio municipal de El Campello, municipio en el que siempre dijo que quería estar cuando se apartara de la vida oficial. El que fuera dos veces propuesto al Nobel de la Paz y su esposa han llegado esta tarde a Alicante, tras un viaje por carretera desde Madrid, del que se ha encargado la funeraria ASV.

Esta tarde, dos de sus bisnietos –Ignacio y Pilar Ramos Altamira–, han recibido los féretros junto con una amplia delegación del Ayuntamiento de El Campello, presidida por el alcalde Juanjo Berenguer, al que han acompañado los portavoces y concejales de PP, PSPV-PSOE, Vox, Per El Campello y EU-Unides Podem.

La exhumación y repatriación ha sido posible gracias a la implicación de la Administración española en todos sus niveles, desde el Gobierno Central que movilizó a través de la embajada española en México al cónsul general de España, Manuel Hernández Ruigómez, hasta la Generalitat, que asume los gastos de la repatriación, la Diputación Provincial de Alicante, que se hará cargo de la ceremonia oficial de la inhumación en el Cementerio de El Campello, y el Ayuntamiento de este municipio, que ya ha contratado la construcción de un monumento funerario en el que serán enterrados Rafael Altamira y su esposa, junto con los padres y abuelos del jurista.

Será entonces cuando se celebre el acto solemne de inhumación, previsiblemente en la segunda quincena de enero, en una ceremonia pública a la que serán invitadas autoridades civiles de todas las administraciones públicas españolas, rectores de universidades que ya se han interesado, integrantes del Tribunal Internacional de La Haya –que Rafael Altamira fundó junto con otros prestigiosos juristas–, y directores de las cátedras «Rafael Altamira» distribuidas por toda España y familiares.

Unión de todas las administraciones

Hoy, Ignacio Ramos Altamira, en nombre de la familia, ha destacado que la unión de todas las administraciones públicas ha hecho posible la repatriación, «después de muchos meses de trabajo y de superar muchos problemas».

Tanto Ignacio como su hermana Pilar han recordado que era algo por lo que siempre luchó su madre, la literata Pilar Altamira (nieta del jurista), que falleció en El Campello en 2021 y lamentablemente no ha podido ver cumplido su sueño.

El alcalde Juanjo Berenguer, por su parte, ha resaltado también la unicón de las administraciones central, autonómica, provincial y local en la consecución de una exhumación y repatriación «que eran de justicia».

El primer edil ha adelantado que ya se ha comenzado a diseñar la ceremonia con la que Rafael Altamira y Pilar Redondo serán enterrados en el Cementerio Municipal de El Campello. «Será un acto importante, pero no un punto final», ha señalado, «porque lo que hay que potenciar a partir de ese momento es poner en valor la figura humana e intelectual de Rafael Altamira».


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