Las excavaciones del yacimiento de El Tabayá, en Aspe, han permitido descubrir nuevas viviendas y sepulturas y confirmar que este poblado de la Edad del Bronce estuvo habitado durante más de mil años. Los trabajos, dirigidos por el arqueólogo del MARQ Juan Antonio López Padilla, aportan nuevos datos sobre la historia de uno de los enclaves arqueológicos más destacados de la provincia de Alicante.
El diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, ha valorado positivamente los avances de esta campaña. “La Diputación mantiene firme su apuesta por la investigación arqueológica a través de Plan de Excavaciones gestionado por el MARQ, que nos proporciona grandes descubrimientos y excelentes herramientas para profundizar en nuestro pasado como territorio y conocer nuestra historia”.
Nuevos hallazgos en el yacimiento de El Tabayá
Las excavaciones comenzaron en 2023 y este año alcanzan su cuarta campaña consecutiva. Los trabajos forman parte del proyecto «Sociedad y espacio social en el extremo nororiental del Argar», integrado en el Plan Provincial de Excavaciones e Investigaciones Arqueológicas de la Diputación de Alicante, a través del MARQ. También colaboran el Ayuntamiento de Aspe, su Concejalía de Cultura y los técnicos del Museo Histórico Municipal.
La ampliación de la superficie estudiada ha permitido localizar nuevas estructuras y viviendas, además de recuperar información sobre las sepulturas. Estos datos ayudan a reconstruir con mayor precisión la evolución del poblado. Asimismo, más de veinte dataciones por radiocarbono han confirmado que el enclave estuvo ocupado durante más de mil años.
Entre los materiales recuperados destacan numerosas vasijas de cerámica elaboradas a mano, herramientas de piedra y hueso, y adornos de marfil y concha. Estos objetos aportan información sobre la vida cotidiana de sus habitantes y muestran el potencial de un yacimiento que todavía guarda incógnitas.
Un enclave estratégico de la cultura argárica
El Tabayá es uno de los yacimientos de la Edad del Bronce más importantes de Alicante y del sureste peninsular. En él se desarrolló la cultura de El Argar, entre el 2200 y el 1500 a. C., una sociedad considerada una de las más avanzadas de la Europa de su época.
Su ubicación lo convirtió en uno de los enclaves argáricos más septentrionales y en un punto estratégico para controlar la frontera entre los territorios del Bajo Segura y el Bajo Vinalopó y las poblaciones del Medio y Alto Vinalopó.
Las primeras excavaciones comenzaron en 1987
El yacimiento fue excavado por primera vez entre 1987 y 1991, durante cuatro campañas dirigidas por Mauro S. Hernández Pérez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante. Aquellos trabajos demostraron que el lugar estuvo habitado durante un largo periodo y sacaron a la luz varias sepulturas situadas bajo las viviendas, una práctica característica de la cultura argárica.
En las últimas décadas, el MARQ ha investigado otros asentamientos de la misma época, entre ellos Cabezo Pardo, en San Isidro; Laderas del Castillo, en Callosa de Segura; y San Antón, en Orihuela.



