El Xaloc Powerchair de Alicante encara el tramo final de la temporada con el objetivo de conquistar el título nacional de Liga y ampliar un palmarés que ya le sitúa como una de las grandes referencias del fútbol sala en silla de ruedas eléctrica en España. El conjunto alicantino, dirigido por José Luis Ferre, afronta las últimas jornadas del campeonato a solo un punto de Los Leones de la Alhambra, de Granada, y mantiene intactas sus aspiraciones de levantar el que sería su cuarto título liguero.
El equipo está formado por jugadores con discapacidad motora severa y grandes necesidades de apoyo, pero ha encontrado en el deporte una vía de superación, convivencia y competición al más alto nivel. En esta modalidad, integrada en la estructura del club alicantino Xaloc, compiten Juan Montilla Lluch, de Villena; Víctor Guill Vidal, de Biar; Marcos García Trives, de Sant Joan d’Alacant; Arturo Fabra Reina, de Callosa de Segura; y Manuel Ignacio Rodríguez Fernández, de Elche. A ellos se suman en los entrenamientos Fernando Costa Gil y Álvaro Ródenas Santacreu, ambos de Alicante, que no entran en convocatorias oficiales por cuestión de edad.
El conjunto alicantino ya ha ganado tres de las cuatro ligas disputadas hasta la fecha en esta competición nacional, con títulos en las temporadas 2021-22, 2022-23 y 2023-24. En la campaña 2024-25 terminó en segunda posición tras el equipo granadino. Antes de afrontar la recta decisiva del campeonato, el Xaloc disputará además la Copa de España en Tarragona, prevista para los días 25 y 26 de abril.
El powerchair football es una disciplina consolidada desde hace décadas en otros países europeos, aunque su llegada a España ha sido más tardía. En el caso del campeonato nacional, la competición arrancó hace cinco años y desde entonces el dominio del equipo alicantino ha sido una constante.
El juego enfrenta a dos equipos de cuatro jugadores, con portero y tres jugadores de campo, y mantiene reglas muy similares a las del fútbol sala convencional. La principal diferencia está en el uso de sillas de ruedas eléctricas adaptadas para la competición, que incorporan en la parte frontal un parachoques rectangular con el que los jugadores controlan y golpean el balón. Estas sillas se manejan con un mando tipo joystick y alcanzan una velocidad máxima de 10 kilómetros por hora.
El balón, además, tiene un tamaño mayor que el del fútbol tradicional, con un diámetro aproximadamente un tercio superior al de uno de fútbol once. Para evitar acumulaciones que dificulten el desarrollo del juego, el reglamento establece varias adaptaciones, entre ellas que los jugadores de un mismo equipo no puedan situarse a menos de tres metros entre sí y que en el área solo puedan defender el portero y un zaguero.
El técnico del conjunto alicantino ha explicado que el equipo prepara este desenlace liguero «con toda la ilusión, no para ser segundos sino primeros». La cercanía con el liderato y la existencia todavía de un enfrentamiento directo mantienen abiertas todas las opciones para el Xaloc.
El valor social del fútbol sala adaptado
Ferre ha destacado también el impacto que tiene la competición en la vida de los jugadores, tanto desde el punto de vista deportivo como personal. Según ha señalado, se trata de jóvenes con una elevada discapacidad motórica, pero con una gran capacidad táctica y de aprendizaje para ejecutar movimientos complejos y jugadas de estrategia que exigen un notable dominio de la silla y de los giros en pista.
El entrenador ha asegurado que el fútbol representa para ellos «una motivación brutal», no solo por la práctica deportiva, sino también por el componente social, la amistad entre compañeros y los valores que transmite la competición. En ese entorno, el grupo ha encontrado una dinámica de apoyo mutuo que va más allá de los entrenamientos y de los partidos.
Ferre, además de técnico, ha vivido el crecimiento del equipo muy de cerca también en el plano familiar, ya que su hijo Javi formó parte del grupo hasta hace poco. Según ha explicado, algunos jugadores trabajan y otros estudian, pero todos mantienen una implicación constante durante la semana y esperan con ganas el entrenamiento de cada sábado. Esa conexión se extiende también fuera de la pista a través de un grupo de WhatsApp en el que comparten jugadas, ideas y acciones para comentar en común.
Junto al papel del cuerpo técnico, el entrenador ha subrayado la importancia de las familias, a las que considera fundamentales dentro del funcionamiento diario del equipo. Su implicación resulta clave para sostener una rutina deportiva exigente y para facilitar la participación de los jugadores en entrenamientos, desplazamientos y competiciones.
Un torneo en Suiza como reto añadido
Más allá de la Liga y de la Copa de España, el Xaloc Powerchair trabaja con otro aliciente en el horizonte. El equipo ha recibido una invitación para disputar en agosto, en Ginebra, un torneo amistoso con doce de los mejores equipos europeos. La posibilidad de acudir dependerá de que el club pueda sufragar el viaje, pero la cita se plantea ya como una oportunidad de premio, aprendizaje y experiencia internacional para el grupo.
El reto económico se suma así a los deportivos en una temporada en la que el equipo alicantino vuelve a demostrar su competitividad y su capacidad de superación. Con la Liga todavía en juego y una nueva copa por delante, el Xaloc afronta semanas decisivas con la ambición de seguir haciendo historia en el deporte adaptado español.


