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Cae una organización criminal dedicada al robo de cajeros automáticos

A los seis detenidos se les localizó en varias viviendas ocupadas ilegalmente en la zona de Orihuela Costa.

La Guardia Civil de Alicante ha detenido en Vejer de la Frontera a seis personas (tres hombres y tres mujeres), como presuntos autores de multitud de delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, pertenencia a grupo criminal y falsificación de documentos cometidos a lo largo de toda la geografía nacional y de otros países europeos.

Tras producirse un intento de sustracción de un cajero automático ATM instalado en la vía pública en la localidad alicantina de Orihuela Costa, para lo cual se usó un camión grúa y dos vehículos sustraídos, el Equipo de Delitos contra el Patrimonio de la Policía Judicial de Alicante inició las investigaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos en la que denominaron Operación Pobegai.

El trabajo policial sobre estas personas llevó a determinar que formaban parte de un clan proveniente de Centro Europa, muy conocido por distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad europeas debido a que, prácticamente todos sus componentes, poseen multitud de antecedentes policiales.

A los investigados se les localizó en varias viviendas ocupadas ilegalmente en Orihuela Costa, de las que fueron expulsados en el mes de marzo.

Durante el tiempo que han durado las investigaciones, los tres hombres detenidos, presuntamente intervinieron en un total de seis robos o tentativas de robos de cajeros automáticos así como la sustracción de un total de siete vehículos y siete camiones grúa que utilizaban para atacar los cajeros y que luego abandonaban, todo ello en las provincias de Alicante, Valencia y Murcia.

El modus operandi

Los detenidos, en ocasiones con más personas del clan, se desplazaban en conjunto y continuamente por España, viajando -incluidos los niños menores de edad-, en auto caravanas (algunas de ellas sustraídas y provistas de matrículas falsas).

Por temporadas, normalmente de no más de quince días, se asentaban en zonas de acampada de la costa en las que hay gran afluencia de turistas dónde lograban pasar desapercibidos. Una vez asentaban su base, salían todos los días, por parejas y distribuyéndose zonas, con el fin de perpetrar robos para obtener dinero en efectivo o efectos para vender en el mercado negro.

La mayoría de los robos los cometían en el interior de vehículos y auto caravanas de turistas, mientras estos los dejaban estacionados en zonas de aparcamiento libre a las que acudían para realizar senderismo, ir a la playa o para realizar otras actividades de ocio o deportivas. También hacían lo mismo en zonas y centros comerciales.

Los delitos no eran del todo aleatorios o casuales, ya que observaban a sus potenciales víctimas, incluso con prismáticos, con el fin de constatar si dejaban en el maletero mochilas o bolsos.

A parte del dinero en efectivo, para la obtención de rédito económico, por tener rápida salida en el mercado negro y unas ganancias superiores a otros efectos, tenían especial tendencia al robo de material audiovisual, tal como cámaras de vídeo y fotográficas, cámaras digitales de acción o deportivas y ordenadores portátiles, siendo los presuntos autores de dos hechos en los que sustrajeron, a dos operadoras de televisión, gran cantidad de material técnico, ambos hechos cometidos en la provincia de Cádiz.

Si en los robos obtenían tarjetas de crédito, las usaban para realizar pagos, incluso por Internet, donde contrataban accesos a plataformas de videojuegos o de emisión de series y películas. También sustraían o intentaban sustraer dinero en efectivo usando las tarjetas en cajeros automáticos.

Los individuos especializados en arrancar cajeros automáticos, después de las campañas de robos y hurtos en interior de vehículos y zonas comerciales, se reunían en algún punto de la Comunidad Valenciana, donde planeaban y los ejecutaban, ya que diversos miembros del clan viven en viviendas ocupadas en esta Comunidad Autónoma.

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