Desde hace un par de décadas, a la posibilidad de acudir físicamente en las tiendas para adquirir productos se añade la opción de poder comprar a través de plataformas como Amazon desde la comodidad del hogar.
Más de un negocio se juega sus resultados anuales en las próximas citas: el Black Friday a finales de noviembre y, como colofón, Navidad.
Por un lado, destaca la llamada crisis de los semiconductores.
Básicamente, cuando los consumidores se han empezado a sacudir el susto de la pandemia y se han lanzado a adquirir productos electrónicos, se han encontrado con una realidad decepcionante: los toca esperar.
A esto se ha añadido recientemente problemas en la cadena de suministro. A medida que las mayores economías del mundo se han reabierto después de la pandemia, estas han tratado de recuperar de golpe todo el tiempo perdido.
Sencillamente, las cadenas logísticas no estaban preparadas para el aluvión de paquetes y cajas. Es precisamente el tipo de situaciones que hace que muchos clientes puedan continuar comprando ciertos productos, pero vayan a tardar todavía un tiempo en recibirlos. Estos son solo algunos de ellos.
Sofá
«Para garantizar la disponibilidad de los productos para nuestros clientes, hemos tomado medidas extraordinarias, como la compra de nuestros propios contenedores y el fletado de barcos adicionales», explicaban el pasado mes de septiembre desde Ikea al Confidencial Digital.
Detrás de estas palabras se escondía ya hace un mes el reconocimiento implícito que, en efecto, el gigante sueco dedicado al mueble estaba teniendo problemas de stock.
El motivo es que se trata de un sector dependiente en buena parte del comercio marítimo. Con los puertos colapsados, las tiendas empezaron pronto a notar la falta de suministro.
Ikea no está sola en esto. Otras marcas del sector adoptaron decisiones similares después de comprobar las dificultades que tenían sus productos a llegar a las tiendas.
iPhone 13
El lanzamiento de cada modelo de iPhone es siempre todo un acontecimiento.
Apple no ha sido ajena a la crisis que tiene que ver con falta de los materiales con los cuales se construyen los chips que hacen funcionar sus teléfonos.
Pero fue un espejismo. La falta de chips y de stock ha obligado incluso a analistas como JP Morgan a rebajar la previsión de ingresos provenientes del iPhone a 63.000 millones de dólares durante el primer trimestre de 2022, lo cual supone una caída anual del 4% respecto a los cálculos iniciales.
Tal como cuenta el diario La Información, la espera para conseguir un iPhone 13 en las secciones de electrónica de grandes cadenas como El Corte Inglés se puede dilatar hasta un mes. En la cadena portuguesa de productos electrónicos Worten, por su parte, desconocen también cuando volverán a recibir unidades.
Coches
De nuevo, los semiconductores. La falta de materiales ha tenido también sus efectos en el sector del motor.
Y la situación no tiene buen pronóstico. Las previsiones de Anfac, la patronal de los fabricantes, recogidas por este medio indican que el ritmo de fabricación de los chips no se ajustará a la demanda de los clientes como poco hasta el primer semestre de 2022.
La situación estará difícil incluso para los quién, en previsión que tardarán todavía un tiempo a conseguir un nuevo coche, tienen pensado pasar por el taller para hacer reparaciones y alargar la vida de su vehículo.
Videoconsolas
Se han convertido en algo así como el santo grial de todos los forofos a los videojuegos.
La falta de los semiconductores con los cuales se fabrican los chips de las videoconsolas de sobremesa más vendidas ha provocado un hecho insólito.
Es realmente difícil conseguir una Playstation 5 o una Xbox Series X, las últimas versiones de las consolas de Sony y Microsoft, empresas que llevan dominando el sector desde hace más de 10 años.
Se trata de otra situación que no parece que vaya a tener rápida solución. En declaraciones recogidas por Bloomberg, Hiroki Toki, CFO de Sony, reconoció que el problema podría prolongarse hasta el 2022.
Lavadoras
Es un runrún desde la pasada primavera: la falta de microchips llegaría, tarde o temprano, a los electrodomésticos.
«El desabastecimiento de componentes está tensando la cadena de suministro. Tratamos de minimizar el impacto en nuestras fábricas, pero lamentablemente en esta ocasión no ha sido posible continuar con la producción», explicaron a este medio fuentes del grupo, que incluye marcas como Balay.
A principios del mes de octubre, Fagor Electrónica reconoció a Europa Press que ellos también habían sufrido el impacto en la bajada de producción y que no descartan tener que parar de fabricar en algún momento a causa de la falta de microprocesadores o de alguno otro componente semiconductor.
La situación, detallan, no se normalizará hasta mediados de 2022.
Bicicletas
Finalmente, el que se ha acabado también son precisamente las bicicletas.
El sector explotó. El último informe emitido por AMBE (Asociación de Marcas y Bicicletas de España) recogido por el portal Solo Bici certificó que en 2020 se superó por primera vez en la historia el millón y medio de bicicletas vendidas en un año.
La otra opción es intentar adquirir una acabada de fabricar, pero para lo cual toca esperar, algo que nunca había sucedido: «La gente está encantada de esperar 2, 3, hasta 6 meses para tener el coche que ellos han elegido. Pero con la bici no. La gente dice… pero como pueden tardar cuatro meses a fabricar un cuadro?», explica Rafa Vidiella, periodista y director de la revista especializada Ciclosfera en su web.


