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Alerta sobre el tráfico ilegal de animales que España lidera como puerta de entrada a Europa

Raúl Mérida, de la Fundación Internacional para la Protección de los Animales Raúl Mérida, asegura que la desaparición de una especie animal puede propagar una enfermedad.

Como cada 4 de octubre, hoy se celebra el Día Mundial de los Animales. Esta fecha fue promovida por la Organización Mundial de Protección Animal, con el objetivo de frenar la extinción de muchas especies. Además, se eligió este día para coincidir con el santo de los animales: San Francisco de Asís. Fue él quien consideró que todos los seres que habitamos en la tierra, somos criaturas de Dios.

Y aunque, oficialmente, el día de los animales se celebre hoy, «en realidad todos los días lo son». Así lo afirma Raúl Mérida, de la Fundación Internacional para la Protección de los Animales Raúl Mérida. Raúl dedica su vida a ellos, a los animales, que «constantemente sufren agresiones en el mundo. Al desgraciadamente habitual abandono de animales de compañía, se suman muchos otros malos tratos», explica.

Entre ellos, el tráfico ilegal de especies. «España es la puerta principal de entrada para toda Europa. La caza furtiva o el sacrificio de animales para alimentar el negocio de la falsa medicina asiática, también», asegura. Raúl Mérida, además, recuerda que «cada vez hay mayor presencia de especies invasoras en nuestros parajes naturales, impulsada por la mano del hombre. Son muchos problemas, todos ellos gravísimos», añade Raúl, que reconoce que hay que seguir luchando.

En este 4 de octubre, además de homenajear a los animales, se lucha por evitar la extinción de muchos de ellos. Algo de la que la gente todavía no es realmente consciente. «La gente piensa que eso ocurre en lugares lejanos del planeta. No se dan cuenta de que en nuestro entorno más cercano también se produce. Además, no son conscientes de que cualquier cosa que ocurra en el mundo, por alejada físicamente que esté, nos afecta y mucho», afirma Raúl. De hecho, para concienciar de la importancia de que todas las especies continúen en su hábitat, Raúl Mérida explica que «todos los seres vivimos en un equilibrio en el planeta». Por eso, «la desaparición de una especie animal rompe ese equilibrio, lo que puede provocar la propagación de una enfermedad de consecuencias letales para todos. No es ciencia ficción. Es la realidad», asegura.

Es el momento de trabajar, de luchar y remar para evitar que esta situación se siga agravando. «Siempre se me viene a la cabeza el eslogan de: Piensa globalmente, actúa localmente». El primer paso, para Raúl Mérida, es «que cada persona sea conocedora de la realidad. No se puede librar esta batalla desde la ignorancia«, reclama. De ahí que la concienciación sea una palabra clave. «A partir de ahí, cualquier pequeño gesto salva vidas. Comprar sensatamente sólo lo que necesitamos y buscando productos que no dañen el medio ambiente. No contaminar, reciclar, colaborar con las ONGs que realizan acciones en el mundo…» enumera Raúl cuando le preguntamos qué se puede hacer a nivel individual y colectivo para ayudar a estas especies en peligro.

Raúl Mérida junto a una cría de león

Y para ello, Raúl Mérida plantea una reflexión: «En el planeta vivimos muchos animales. Los seres humanos somos una especia más a la que sólo nos diferencia nuestra inteligencia. Sin embargo, de nada sirve ésta si no se usa para conservar la biodiversidad. El planeta es nuestro hogar, un hogar que compartimos con muchos animales pero, sin ellos, el mundo se acaba. No hay segundas oportunidades. O nos ponemos a trabajar ya, o no habrá mañana para hacerlo», concluye.

Y es que no podemos olvidar que todos formamos parte de una cadena conocida como el ciclo de la vida. Y la destrucción de cualquier especie genera grandes estragos en la naturaleza.

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