Un acusado de degollar a otro en El Palamó solo reconoce que le golpeó tras una discusión

La víctima murió tras recibir diez puñaladas cuando estaba en un pub de la pedanía alicantina, una de ellas defensiva y otra en el cuello.

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Un hombre acusado de degollar a otro en El Palamó (Alicante), con un cuchillo-bayoneta de 25 centímetros, ha reconocido este lunes en el juicio que había atacado y dio un golpe a la víctima, con quien estaba enemistado porque le responsabilizaba de que su perro falleciera tras ingerir piedras, aunque ha afirmado que sabía lo que había hecho. “Si me hubieran dado tiempo, me habría entregado”, ha dicho.

La víctima murió tras recibir diez puñaladas cuando estaba en un pub de la pedanía alicantina, una de ellas defensiva y otra en el cuello. El acusado, de 25 años en el momento de los hechos, ha señalado en la primera sesión del juicio que se celebra ante un jurado popular, que colaboró con la Policía, indicándoles dónde había arrojado el arma.

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El fiscal pide para el acusado 23 años de prisión, mientras que la acusación particular sube la pena al máximo, 25 años, por asesinato con las agravantes de ensañamiento y alevosía. La defensa argumenta la eximente incompleta por un episodio paranoide, según han explicado fuentes jurídicas.

El acusado ha llegado a decir al fiscal que no hiciera demagogia, por lo que ha recibido la advertencia del magistrado que le ha pedido que se ciñera a las preguntas. A preguntas de la acusación particular ha reconocido que le golpeó una vez y que mintió a los forenses porque uno de ellos era un “impertinente”.

Asimismo, ha argumentado no ser “responsable de todo” lo que se le acusa por la muerte del hombre. A preguntas de su defensa, ha señalado que existía con la víctima una enemistad después de que su perro enfermara y de que los veterinarios le encontraran piedras en el estómago. El hombre ha acusado a la víctima de estar detrás de esa situación porque se quedó solo con el perro una noche.

Al parecer, en un momento dado, uno de los juguetes del animal se quedó en la copa de un árbol. Así, el acusado subió a recogerlo, mientras la víctima estaba con el animal. Al bajar, el hombre aseguró que el perro estaba cojeando y “llorando” y que la víctima le dijo que posiblemente se había clavado algo en las patas. Sin embargo, el veterinario le localizó piedras en el estómago y le confirmó que iba a fallecer. “Creí que fue él, no estoy seguro”, ha apuntado.

Sobre la agresión, ha dicho que fue al pub a comprar tabaco y que vio a la víctima, que le golpeó y que se cayó dentro del bar, que había mucha gente y que finalmente, el hombre se desplomó a la salida del local.

Además, ha reconocido que huyó con su bicicleta, que arrojó el cuchillo en un descampado y que se refugió en casa de su abuela en el barrio de Los Ángeles.

El hombre ha reconocido que se cambió las botas –machadas de sangre–, pero no los pantalones, que también estaban manchados, y que se puso una sudadera porque en los “calabozos hace frío”. Así, ha expuesto que la policía le detuvo tras fumarse un cigarro con su tío y hablar con su abuela sobre lo sucedido.

Asimismo, ha negado haber recibido tratamiento psiquiátrico o haber sido diagnosticado de alguna enfermedad psiquiátrica, pese a lo cual ha dicho que en prisión está automedicándose. Sobre llevar armas, ha indicado que “siempre” salía de casa con un arma blanca por “lo que pueda ocurrir”.

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