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Noticias de Alicante y provincia

martes, 16 agosto 2022

La ciudad necesita equilibrios

Natxo Bellido

Alacant, como está ocurriendo en otras muchas otras ciudades europeas y de nuestro entorno, está sufriendo procesos de transformación urbanos derivados de cambios y nuevas fórmulas turísticas diferentes al modelo hotelero y de segunda residencia que hasta hace pocos años era el presente en el espacio urbano. Han llegado los apartamentos turísticos y como ocurre siempre han llegado antes de la legislación y regulación de la materia. Y esto es peligroso. Y no se trata de blanco o negro, de estar a favor o en contra sin más, se trata de la necesidad de políticas publicas que generen equilibrios, eviten nuevas desigualdades y eviten la progresiva desertificación del uso residencial en el centro y los barrios de la ciudad consolidada.

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Si no controlamos el incremento acelerado de pisos y apartamentos turísticos, corremos el riesgo de sufrir los procesos de gentrificación que ya afecta a las grandes ciudades europeas, fundamentalmente por la proliferación de este fenómeno en los centros históricos y tradicionales. En nuestra ciudad, el número de apartamentos turísticos registrados supera con creces los 2500. Solo en los dos últimos años se han concedido más de una veintena de licencias para rehabilitar edificios completos para tal fin, casi todos en el centro tradicional y casco antiguo. Y existen muchos ilegales.

A nadie le escapa que detrás de las rehabilitaciones se encuentran fondos de inversión en activos inmobiliarios, sin que ninguna norma urbanística municipal que lo regule. En el caso de ciudades como Madrid, València, Barcelona o Palma sí han regulado, en parte este fenómeno, consiguiendo incluso algunos cierres ante la saturación desmesurada en ciertos barrios. De hecho, la ciudad de València está preparando una moratoria de dos años para buena parte de sus distritos. Uno de los últimos informes de Exceltur muestra que en 2020 había 414.607 pisos para turistas en España, esto es, 15.743 casas menos respecto al ejercicio anterior. Pero es insuficiente. Siguen proliferando los pisos irregulares al calor de las distintas ordenanzas urbanísticas y legislaciones autonómicas.

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En el caso de Alacant, ya se puede comprobar como el centro tradicional e histórico cambia su fisonomía por los apartamentos turísticos. Los pisos turísticos devoran la identidad de muchos barrios, los precios de los alquileres se disparan, en ocasiones hasta el doble, y los dueños, hartos, se plantean vender sus casas, que solo se atreven a comprar inversores con fines especulativos. El aumento desproporcionado provoca gentrificación y desequilibrios urbanos, ya visibles en nuestra ciudad. El comercio tradicional abandona esa zona, y poco a poco se va generando un monocultivo económico, casi siempre relacionado con el ocio y hostelería, que es lo más demandado por el turismo de corta estancia.

Por ello, es necesario que entre todos los agentes sociales, económicos e institucionales evitemos la creación de ciudades paralelas dentro de la misma ciudad, no se trata de estar en contra ni del turismo, ni de los apartamentos, reconociendo que están ayudando a la rehabilitación de edificios, se trata de buscar un equilibrio para no provocar el proceso de desplazamiento paulatino de los vecinos del barrio tradicional por turistas de corta o media estancia, que no crean comunidad, ni barrio ni ayudan al equilibrio socioeconómico.

Desde Compromís exigimos que el Ayuntamiento colabore con la Generalitat Valenciana para dotar de competencias a la policía local en el control de este fenómeno y que establezca una normativa local que clarifique las condiciones para regular esta actividad económica y regule su expansión impidiendo que fagociten nuestro espacio urbano y hagan muy complicada la convivencia con el uso residencial. Por ello también habrá que estudiar establecer moratorias en los barrios donde ya está muy presente este fenómeno. 

Se trata de apostar por un modelo de ciudad pensado en los alicantinos y alicantinas, que no les expulse de la ciudad, ni la pretenda convertir en un decorado turístico sin alma. Un modelo de ciudad sostenible y equilibrado donde la gente pueda vivir y descansar y tenga una oferta turística equilibrada. Ese es uno de los retos de nuestra ciudad, y de tantas ciudades europeas, pero necesita un gobierno municipal que lo impulse desde la convicción política y tenga mirada larga sobre los retos del presente y futuro de Alacant. Y eso no parece que sea una seña de identidad del actual gobierno de derechas del bipartito PP-Cs y sus cada vez más influyentes socios de VOX. Por eso, es otro de los retos que apuntamos desde Compromís en la agenda del cambio que deberemos poner en marcha en 2023, para transformar Alacant.

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