Abrieron el fuego los Blow Monkeys, con su peculiar estilo musical que fusiona el Soul, el pop y la música New Age, provocando una descarga energética que fue muy bien recibida por los cientos de seguidores que se agolpaban en el ruedo de la plaza de toros. Imposible no bailar con la fuerza de su música, los riffs de guitarra de su carismático líder, Dr. Robert, y de los solos de saxofón de Neville Henry.
La banda británica, que tiene en su haber trece discos de estudio, el último de ellos en 2021, lleva rodando por los escenarios más de cuarenta años. Algunos de sus temas han sido grandes éxitos y muchos de nosotros los llevamos grabados en la memoria y los reconocemos rápidamente a los primeros compases. Es el caso de “It Doesn´t have to be this way” o de “Digging your scene”, que fueron aclamados y bailados convenientemente por el respetable.
No se prodigaron los Monkeys, que ofrecieron una actuación de una hora escasa, intercalando sus temas más conocidos con las nuevas canciones de su último trabajo y se despidieron dejando un buen sabor de boca al público asistente y el ritmo metido en el cuerpo.



Y llegó el momento de The Christians. No es la primera vez que la banda de Liverpool actúa en Alicante, y algunas personas entre el público conservaban fotos en su móvil de anteriores visitas del grupo. Pero no es momento para la nostalgia, dijo desde el escenario Garry Christian, el líder de la formación, y desplegó junto a sus compañeros una nueva descarga de su música, una emocionante fusión de Soul, Pop y Rock.
The Christians son una banda que lleva desde finales de los años ochenta compartiendo su música por los escenarios de todo el mundo. Han tenido el álbum más vendido en la historia de Island Records, una potente discográfica, y sus temas han sido éxitos internacionales en las principales listas de varios países del mundo.
El nombre de la banda no se debe a sus creencias religiosas, sino que es el apellido de los tres hermanos que la formaron, de los cuales ahora solo permanece el carismático cantante Garry.
A lo largo de casi dos horas, los británicos desgranaron un repertorio en el que mezclaron algunos de sus más famosos temas, como “Harverst for the World” y “Forgotten Town”, con canciones de sus últimos trabajos, e incluso interpretaron una versión emocionante de “Here comes the Sun”, de George Harrison, una prueba evidente de su eclecticismo musical y de su capacidad para fusionar varios estilos.



El público, con predominio de millenials, y con la presencia de un buen número de ciudadanos extranjeros, disfrutó, bailó e incluso rió algunas de las gracias de Garry Christian. Estaba en plena forma. Decididamente, aún no es tiempo para la nostalgia.


