fbpx

Una mujer es agredida brutalmente por un asiento de autobús

La madre y la víctima piden por favor a los testigos que vayan a prestar declaración en Comisaría. Nadie las socorrió durante la agresión.

La víctima, recibió numerosos puñetazos y golpes en varias zonas del cuerpo por pedir que no se sentaran a su lado en el bus por ser paciente de alto riesgo de COVID. Iba acompañada de su madre, una mujer mayor que va con andador. 

Es paciente de alto riesgo de COVID y pidió que no se sentaran pegada a ella en el bus

El pasado día 29 de abril, M.R. fue brutalmente agredida mientras iba en la línea 23 de autobús junto a su madre, una mujer mayor que va con andador. La mujer, de 43 años, relata que iba sentada en el autobús cuando otra mujer quiso ponerse justo en el asiento contiguo. M.R, al ser paciente de riesgo COVID, pues tiene una enfermedad autoinmune, le pidió amablemente que no lo hiciera pues no podían mantener la distancia preventiva. Y es que en el autobús no hay asientos de separación ni precinto alguno que garantice esa distancia de seguridad entre pasajeros. Acto seguido, un hombre de unos 70 años, según indica la víctima, se acercó a ella de muy malas formas quitando el bolso que ella tenía colocado en el asiento contiguo e intentando sentarse al lado. M.R. volvió a explicar lo mismo y entonces el hombre comenzó a insultarla y a gritarla de forma muy violenta. Y hasta la agarró de las muñecas con fuerza para levantarla de su sitio, rompiéndole el reloj y provocándole lesiones. 

“Puta estúpida, tu bolso no paga el ticket”, asegura la víctima que le dijo el presunto agresor, mientras de un empujón en el pecho la sentaba de golpe en el asiento.

Ningún ocupante la socorrió

Tanto ella como su madre pidieron al conductor que llamara a la policía y este paró el autobús. La víctima señala que el hombre siguió dándole golpes ante la indiferencia de los ocupantes del autobús, que no solo no la defendieron sino que encima hubo un par de mujeres que la increparon gritándole que se pagara un taxi, si no quería ir sentada con nadie. La madre impedida intentó socorrerla como pudo, lo que provocó que el presunto agresor se cayera encima de ella. Tras esta sucesión de golpes y con el autobús parado, él aprovechó para “echar a patadas” a M.R. del mismo en la parada de Vázquez de Mella, mientras su madre con andador, se quedaba arriba sin poder bajar sola, según explica angustiada la víctima.

La víctima consiguió retener al presunto agresor

Llamaron a la policía, y mientras venían, la denunciante explica que el hombre nunca dejó de agredirla, le fue propinando diferentes golpes y patadas, hasta que cayó al suelo. Tras saber que venía la policía, intentó huir subiéndose al siguiente autobús, pero la víctima logró levantarse para intentar retenerle sin ayuda siquiera de los conductores del autobús, que asegura que además la trataron de malas formas. Al intentar interceptar al presunto agresor, su madre cuenta que “él agarró a su hija por el cuello y le propinó tres puñetazos en la cara, uno de ellos en la nariz”.

 “Si no llega a venir la policía, la mata allí mismo”

Madre de la víctima

“Estampó a mi hija contra los árboles y las piedras de la ladera del Castillo y cayó al suelo entre la rueda del autobús y la acerca. Y nadie nos ayudó”, lamenta la madre. Afirma que tiene grabadas en la mente las duras imágenes sobre la paliza a su hija que se juntan con la impotencia de no haberla podido socorrer al ir con andador. “Era un hombre muy violento, de unos 80 kg. Un fiera que incluso le dio tantas patadas en el suelo en la barriga, que mi hija se hizo pis encima”.

Tiene una discapacidad del 33% y una enfermedad de alto riesgo de hemorragias

Cuando llegó la policía, la M.R. contó lo sucedido y pidió una ambulancia, aunque asegura que le dijeron que “no le hacía falta, que podía andar”. Y como no tenía dinero para pagar un taxi, se fue al centro de salud, porque tenía pánico a volver a coger otro bus.

En la consulta médica de la calle Doctor Sapena le dijeron que solo tenía contusiones y no la enviaron al hospital, a pesar de ella explicar que por su enfermedad cualquier hemorragia interna podría provocarle la muerte. Cabe señalar que la víctima tiene reconocida una discapacidad del 33% por otro problema médico.

“El doctor me dijo que eran solo son contusiones, a pesar de estar sangrando por la nariz y el oído, porque me arrancó el pendiente con los golpes. Y sufría un ataque de ansiedad”, relata.

Unas horas después acudió a la Comisaría de la Policía Nacional a interponer la denuncia. Allí mismo le dijeron que debía ir a urgencias a que le hicieran pruebas para descartar alguna lesión interna. 

Como estaba tan nerviosa y dolorida, decidió irse a casa a descansar y fue a urgencias la mañana siguiente con una amiga que la llevó. Allí, según el parte que hemos podido ver, el médico confirmó que tenía diferentes dolores en huesos, costillas, cuello, muslos y rodillas, así como varias erosiones y heridas en diferentes partes del cuerpo. Y le derivó a su médico de cabecera para un seguimiento. 

Esta semana acudió a su médico de cabecera y este le ha pedido una radiografía de urgencia para descartar posible fractura o fisura de tabique nasal. A día de hoy, no tiene los resultados aún, pero sigue teniendo las heridas fruto de la agresión y el cuerpo lleno de moratones.

Me veo torcida la nariz y me duele muchísimo, me ahogo y no puedo respirar por la nariz, por lo que no puedo ni dormir”, explica. Además, la víctima indica que se siente abatida y muy dolorida. Y totalmente desamparada, pues no concibe como en una agresión así, nadie intentó ayudarlas a ella y a su madre impedida. 

“Tengo pánico a coger otro autobús. Y siento terror hacia hombres con complexión similar al que me agredió”

M.R. Víctima

Actualmente, está a la espera de que le asignen un abogado de oficio y tanto ella como la madre piden colaboración ciudadana para que alguna de las personas que vio todo lo sucedido acuda a prestar declaración a Comisaría. Con la ley actual, esta agresión podría quedarse en un delito leve.

“Por un simple asiento, le pegaron una paliza a mi hija. ¿Cómo es posible que nadie saliera en nuestra defensa?”

Madre de la víctima

Artículos relacionados

CatalanSpanish