Lola Herrera: “Quiero salud y lucidez para disfrutar de lo que la vida me quiera dar”

Herrera “indudablemente hay fuerzas a las que no les parece bien que las mujeres tengamos derecho, que quieren modificarlos, está clarísimo, en los últimos días está aflorando, con más claridad”.

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Lola Herrera es una de las actrices españolas más queridas y reconocidas de España, nació el 30 de junio de 1935, en el Barrio de las Delicias de Valladolid.

Tiene una gran trayectoria profesional, pero se puede destacar su representación en los teatros con la obra del vallisoletano, Miguel Delibes, ‘Cinco horas con Mario’.

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‘Cinco horas con Mario’, está ambientada en marzo de 1966 y cuyo argumento se centra en Carmen Sotillo, que acaba de perder a su marido Mario de forma inesperada.  Una vez que las visitas y la familia se han retirado, ella sola vela durante la última noche el cadáver de su marido e inicia con él un monólogo-diálogo en el que se descubre sus personalidades y los conflictos de su matrimonio.

Lola Herrera interpretó por primera vez a este personaje en noviembre de 1979  hasta 2005.

El 5 de mayo de 2016, con motivo del 50 aniversario de la edición de la novela, Lola, ha vuelto a reencontrarse e interpretar al personaje de Carmen Sotillo,  y continuará hasta la primavera de 2020, como mínimo.

¿Qué tal su reencuentro con Carmen Sotillo? ¿La ha echado mucho de menos?

Fabuloso, estoy encantada porque no pensaba que podría disfrutar a estas alturas tantísimo de este texto y de este personaje.

No pensaba que volvería a hacer más este personaje, pero no se puede decir de este agua no beberé, porque resulta que por una serie de circunstancias con el motivo del 50 aniversario de la edición de la novela, ‘Cinco horas con Mario’,  que fue en el 2016, hicimos unas cuantas funciones en Madrid.

Fue una sensación tan maravillosa por parte del público, además de lo bien que yo lo pasaba, que a partir de ese momento empezaron a pedir de distintos teatros y ciudades  que fuéramos.

En ese momento, yo estaba haciendo otra, obra, que se llamaba ‘La velocidad del otoño’ con Juanjo Artero y cuando terminé, empecé esta gira.

Estoy feliz de haberme encontrado con Carmen porque lo estoy pasando muy bien.

Porque si tú disfrutas, también disfruta el público, hay unos vasos comunicantes ahí, que es imprescindible que uno lo pase muy bien.

¿En algún momento de su carrera profesional ha echado de menos este personaje? 

No, no. Este personaje lo he hecho cuando lo he hecho, porque nos ha apetecido y lo he dejado, cuando me ha dejado de apetecer hacerlo.

Después he hecho otras millones de cosas y bueno ha sido un constante en mi trayectoria.

Con esta obra ha ocurrido una cosa muy particular porque normalmente esto no sucede, pero en este caso ha sucedido, y pienso que ha sido así, porque este personaje no es un clásico contemporáneo, ya que Miguel Delibes escribió un texto donde se refleja a una sociedad que él describe maravillosamente, con unos personajes que tienen una vida que sirve para cualquier época, porque no corre el tiempo por ellos, están atravesando por las mismas circunstancias que lo hacemos todos los humanos, o sea esa sensación de vacío, de soledad, de incomprensión, y sobre todo de formación y educación y en un país determinado, y en una época determinada, eso está plasmado maravillosamente y yo creo que es lo que ha hecho que esta obra siga rodando.

¿Piensa que este personaje es uno de los que más le ha marcado en su trayectoria profesional?

Asociarme a esta historia, siempre, desde que empecé a hacerla, o sea que fue un suceso teatral y siempre que se repone sigue siendo suceso porque acude la gente masivamente, lo pasan muy bien, salen con una sensación que indudablemente comunican y recuerdan, o sea que son de esos fenómenos que no sabes cuándo ni cómo se dan, pero que cuando se dan pues indudablemente te marcan en ese sentido.

Es cierto que sobre todo, me asocian directamente con esta historia.

¿A nivel personal, Carmen Sotillo, cree que tiene algún parecido con Lola Herrera?

Pues sí tenemos un parecido, que somos mujeres las dos, y castellanas, pero aparte de eso, la vida de Carmen Sotillo, tiró por otros derroteros. Puedo sentir cercanía, hacia ella por la época que nos tocó vivir, que era una época donde la mujer no tenía un sitio socialmente hablando, era un florero, nada más, no tenía ningún derecho, era una sociedad en contra realmente de la mujer, entonces en eso estoy cerca de todas las mujeres de aquella época.

Luego nuestras vidas han sido bastante distintas, lo que pasa que hay lugares comunes, como la pareja, el amor, el desamor, el vacío, la soledad, lo que hablábamos antes, común a todas las personas.

En un momento o en otro, lo sientes y sabes cómo es, y entonces en eso, claro que sí, pero fundamentalmente porque es mujer.

Su trayectoria no ha sido fácil.

No, no ha sido fácil, pero yo creo que no es fácil para nadie, o para casi nadie, salvo contadas excepciones, pero normalmente la vida es difícil, tanto la vida particular, como la familiar, la vida privada, como la vida laboral, ya que no son cosas fáciles, y  uno tiene que luchar, te tienes que equivocar.

En definitiva, tienes que ir aprendiendo por el camino.

Usted ha dicho antes que Miguel Délibes, escribió ‘Cinco horas con Mario’, en la que la  mujer no pintaba nada 

La mujer no pintaba nada, era la reina del hogar, la cuidadora de todos, la organizadora de la alimentación, de los horarios, no tenía derechos, pasaba realmente de los padres al marido, que era el que firmaba, decidía.

Lo normal era la imagen del hombre, llegando después de trabajar, como destruido, cansadísimo, esperando las zapatillas, cuando la mujer estaba harta de batallar, de limpiar, de fregar, de cuidar a los niños, a los ancianos, a todo el mundo, imagínate, eso era lo que había.

No podías abrir una cuenta, no podías tener una independencia.

Yo por ejemplo estaba separada y no podía poner a mis hijos en la seguridad social, en aquella época, fue un poco después cuando empezaron a pasar cosas.

En el 73 ó 74 empezaron a esbozar unas leyes que parecía que prometían, que iban a darnos algo y bueno empezamos a batallar.

¿Piensa que hoy en día estamos tirando un poco para atrás en el tema femenino?

Sí, en algunas cosas claro, lo que hay es una conciencia y una unión en la mujer, esto está claro, ya que sabemos cuáles son nuestros derechos y no queremos, no estamos por la labor de soltarlos. Pero indudablemente hay fuerzas a las que no les parece bien que los tengamos, que quieren modificarlo, está clarísimo, en los últimos días está aflorando, con más claridad.

Por eso tenemos que estar muy alerta las mujeres, de lo que se dice en las manifestaciones, no dar un paso atrás, sino que todos deben ser hacia delante.

¿Qué siente Lola Herrera cuando se sube a un escenario?, ya no solo con esta obra, sino con cualquiera. 

Libertad, salir de quien eres para meterte en otro mundo. Me parece que es algo mágico, que sucede y que te puedes transformar en otra y contar una historia desde tu alma.

Con el alma de Lola, ser otra mujer, prestársela a otra mujer y bueno eso es un proceso difícil de explicar, pero es totalmente mágico.

Yo amo a mi profesión y para mí el teatro es la gasolina que me hace moverme y estar viva.

Ha estado un poco desaparecida en los medios de comunión, de las últimas veces que se le vio en televisión fue en el programa de Lolita, ¿ha decidido usted apartarse voluntariamente?

No, no, no. No he tomado ninguna decisión, si me invitan no puedo ir porque estoy de gira o porque no estoy en Madrid. Yo no he sido de salir mucho en los medios de comunicación, en entrevistas, y en todo esto, tan solo cuando he trabajado en televisión.

Luego no soy una mujer de muchas entrevistas en la tele, ya que no se promociona mucho el teatro, ni otras cosas, que deberían.

No solamente el teatro, sino todo lo que sea cultura, en este país solo está la cultura del fútbol, y a parte de esa, pocas más se patrocinan de alguna u otra manera.

Deberían patrocinar la cultura, gente que estuviera más por la cultura, firmas, gente que quisiera aportar su publicidad, unirla a algo que tuviera una cierta transcendencia para todos.

¿Echa de menos actuar para televisión? ¿O cine?

No, cuando estás encima del teatro, esa sensación de subirte al escenario y hacer algo en directo, no te la da ningún medio de los otros, te da muchas satisfacciones, pero no esa, que es la que a mí más me llena, el directo.

Yo siempre he preferido el teatro, y las cosas que quieres hacer, hay que empujarlas, yo nunca he tenido la necesidad, por ejemplo de hacer cine, si me hubieran llamado para hacerlo y hubiera considerado que a mí me satisfacía lo que me ofrecían, pues a lo mejor, lo hubiera hecho.

Yo he estado de cabeza en el teatro, cuando el teatro, que ahora es esclavo, pero en la época que yo empecé y durante muchos años después, al teatro había que dedicarle la vida entera, no podías dedicarle un ratito.

Entonces yo hice mucha televisión en aquella época, matándome a trabajar.

La verdad es que luego en televisión he hecho cosas muy concretas, porque no puedo salir de mi teatro, para dedicarme durante meses a hacer una serie o durante años.

Y no puedo renunciar al teatro, ni quiero, no me compensa.

Su trayectoria es impresionante, ¿se siente valorada por su entorno profesional? 

Pues yo supongo que sí, tampoco he hecho una encuesta, pero sobretodo me siento valorada por el público, que acude cuando voy a trabajar, cuando estoy en los teatros y entonces ese es el mayor premio y la razón de seguir en el trabajo.

Yo siento calor, calidez en el publico, cercanía, es una cosa muy gratificante, no sé explicarla.

¿Es consciente de lo querida y admirada que es por el público?

Si lo que estás es delante del público a lo largo de toda tu vida, pues claro. Realmente el que esté a estas alturas de mi vida aquí es porque el público, quiere, porque si no fueran a ver lo que hago, pues no estaría.

¿Qué le pide Lola Herrera al futuro?

Ahora estoy centradísima en este proyecto, aunque me hablan de otras cosas, porque a estas alturas de mi vida, no me apetece hacer cábalas en el tiempo

Me apetece vivir el día a día, y el viaje a viaje y el teatro a teatro, pero sin hacer más cábalas hasta donde lleguemos.

Mi futuro ya no es a larga distancia, lo que le pido es salud, salud, salud, porque sin salud todo lo que te dé la vida, te sobra.

Quiero salud y lucidez para disfrutar de lo que la vida me quiera dar.

 

 

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