La CHS invierte 46,6 millones de euros en las obras de emergencia tras la DANA

Los trabajos consistirán en la estabilización de las motas del río Segura y la adecuación del cauce a su estado previo.

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La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, ejecuta por un importe de 46,6 millones de euros las obras de emergencia para restaurar los cauces y reparar infraestructuras, tras la gota fría que afectó a la cuenca del Segura el pasado mes de septiembre.

Los trabajos consistirán en la estabilización de las motas del río Segura y la adecuación del cauce a su estado previo. En las ramblas se recuperará la capacidad hidráulica y también se actuará en los canales del postrasvase, que se vieron seriamente dañados por las lluvias.

Asimismo, se llevarán a cabo obras de reparación en las presas de Santomera, Ojós, La Cierva y La Pedrera. Está previsto que estas intervenciones estén terminadas a finales de este año o inicios del próximo.

El presidente de la CHS, Mario Urrea, ha visitado los trabajos de una de las obras en marcha, la reparación del canal del postrasvase Tajo-Segura en Los Valientes y Campotéjar (Molina de Segura), dañado durante el episodio de lluvias torrenciales.

La intervención, iniciada al finalizar las lluvias, ya ha permitido restaurar de forma provisional la circulación de las aguas mediante un baipás. Ahora se trabaja en la recuperación definitiva de la infraestructura.

Además de estas obras, la Confederación está estudiando la viabilidad social y económica de una serie de actuaciones contempladas en el Plan de Defensa contra Avenidas y aún no ejecutadas en Murcia y Alicante.

De lo que se trata es de evitar es que la puesta en marcha futura de estas mejoras no sirva sólo como solución para una zona concreta y traslade el problema aguas abajo.

Finalmente, la CHS trabaja en dos estudios con la Universitat Politècnica de València (UPV) y la de Cartagena, para analizar el comportamiento del río Segura desde la ciudad de Murcia hasta su desembocadura, en Guardamar del Segura, por un lado, y en el Campo de Cartagena, por otro, y cómo se podrían mitigar los efectos de las lluvias torrenciales y de los aumentos de caudal que éstas llevan asociadas. Los resultados de estos estudios permitirán mejorar el funcionamiento de las actuales obras de defensa o proponer nuevas intervenciones.