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domingo, enero 18, 2026

Más de 2.400 aves y murciélagos mueren por colisiones en parques eólicos de Sudamérica en 15 años

El primer estudio a gran escala con datos reales, liderado por la UMH, analiza 47 instalaciones eólicas en Chile entre 2009 y 2023 y alerta de la falta de medidas de mitigación en el 44 % de los parques

Un equipo internacional coordinado por el Departamento de Biología Aplicada de la Universidad Miguel Hernández de Elche ha publicado el que se considera el primer estudio sistemático a gran escala sobre la mortalidad real de fauna causada por aerogeneradores en Sudamérica. La investigación ha analizado 15 años de datos (2009–2023) en 47 parques eólicos de Chile, uno de los países líderes en inversión en energías renovables del continente. Por lo tanto, ha permitido cuantificar por primera vez el impacto directo de estas infraestructuras sobre aves y murciélagos 15-01-26-estudio energía eólica.

El trabajo, en el que también participan la Universidad de Alicante y la Universidad de Chile, ha documentado la muerte por colisión de 1.218 aves de 80 especies y 1.250 murciélagos de 6 especies. Entre los casos más relevantes figura la muerte de nueve ejemplares de cóndor andino. Se trata de una especie catalogada como vulnerable y de alto valor ecológico y simbólico en la región.

Un vacío de datos que empieza a cerrarse

Según explican los autores, hasta ahora el impacto de la energía eólica sobre la fauna en Sudamérica apenas había sido cuantificado con datos reales y homogéneos. El investigador de la UMH y autor del estudio, Juan Manuel Pérez García, subraya que se trata del primer trabajo que recopila y analiza mortalidad real a largo plazo en el continente. Como resultado, este análisis permite identificar tanto las especies más afectadas como los factores ambientales que influyen en las colisiones.

El estudio revela además una falta de estandarización en los métodos de seguimiento. Los parques que realizan búsquedas diarias detectan significativamente más cadáveres que aquellos con revisiones menos frecuentes. Por lo tanto, esto apunta a una subestimación generalizada de la mortalidad real en buena parte de las instalaciones eólicas.

Mitigación insuficiente y riesgos para la biodiversidad

Uno de los datos más preocupantes del análisis es que el 44 % de los parques eólicos estudiados no aplicaba ninguna medida de mitigación para reducir la siniestralidad de fauna. Los investigadores advierten de que la transición energética, aunque clave para reducir emisiones de CO₂, debe ser compatible con la conservación de la biodiversidad. De lo contrario, se podría convertir estas infraestructuras en trampas ecológicas.

Entre las estrategias que el estudio identifica como necesarias figuran la parada temporal de aerogeneradores en periodos de alta actividad faunística o la implantación de sistemas automáticos de detección de aves en tiempo real. Además, estas son herramientas que ya se están probando en otros contextos con resultados prometedores.

Factores ambientales y patrones estacionales

El análisis también ha permitido detectar patrones claros. Los accidentes están relacionados con variables como la distancia a la costa y la riqueza de especies local. Mientras la mortalidad de aves se mantiene relativamente constante durante todo el año, la de los murciélagos presenta picos significativos en primavera y otoño. Estos picos coinciden con periodos de mayor actividad y desplazamiento.

Los autores consideran que estos resultados ofrecen una hoja de ruta científica para gobiernos y empresas del sector energético en Sudamérica. El objetivo es diseñar parques eólicos más seguros para la fauna migratoria y residente en ecosistemas especialmente sensibles. Esto incluye lugares como el Desierto de Atacama o la Patagonia.

El estudio ha sido publicado en la revista científica Journal of Environmental Management, consolidando una base de evidencia hasta ahora inexistente en la región