Los jardines del Palacio de la Diputación de Alicante, donde está alojada la exposición, fueron el lugar donde un joven Hannibal Laguna se escapaba para hacer sus primeros bocetos y dibujos, saltándose las clases del cercano colegio de los Maristas. Así lo ha recordado el diseñador en la inauguración de la muestra.
“Vivía a pocas calles de aquí, iba al colegio cerca, y recuerdo al Padre Felicísimo, desde que yo era muy pequeño apoyó mis iniciativas creadoras”.
Quizás en este edifico se den la mano dos características del trabajo de Hannibal Laguna: su gusto por la arquitectura (quiso ser arquitecto) y su arraigo e identificación con Alicante. De ahí su agradecimiento por esta oportunidad que se le brinda para volver a su ciudad y exponer lo que ha sido un viaje de más de tres décadas en la primera fila de la industria de la moda.
Y la exposición es realmente impactante. Los maniquíes sin rostro sostienen vestidos que desbordan imaginación y creatividad, modelos que han sido exhibidos en las principales pasarelas del mundo de la moda. Llaman la atención algunas de las frases que hay junto a los vestidos, una especie de reflexiones que sintetizan la filosofía de Hannibal laguna: “La elegancia consiste en vestir primero el alma y después el cuerpo”, o esta otra: “La sofisticación se cultiva a través del conocimiento y la excelencia”.
En los jardines donde él dibujaba de pequeño, el diseñador ha definido las líneas que marcan su trabajo. “Mis diseños tienen tres características: feminidad, romanticismo y sofisticación”.
Y ha añadido a continuación: “de pequeño siempre pensé que quería tener un superpoder, pero ya lo tenía, era la imaginación, que me permitía volar”.
Imaginación desbordan los más de treinta diseños que pueden verse en la exposición, y también en algunos de los complementos que se exhiben. Es sorprendente y envolvente el espacio creado para la muestra, con grandes paneles de tres metros de altura, una serie de nueve piezas escultóricas realizadas por el diseñador y cinco piezas audiovisuales con escenas de pasarela o backstage.
En la primera sala podemos ver algunos de los diseños más famosos de Laguna, que han sido exhibidos en las grandes pasarelas. Vestidos que envuelven suavemente a las mujeres, que parecen aisladas del mundo exterior. A continuación, entramos en un espacio de luces, espejos y reflejos, porque la moda es también un juego interactivo y necesita de la entrega de los espectadores. Y todo el mundo ha admirado siempre la exquisita calidad de los tejidos y el acabado magistral de sus piezas. Por cierto, no faltó durante la inauguración una mención de agradecimiento a las mujeres que han trabajado en su taller y por cuyas manos han pasado esos vestidos convertidos al final en piezas artísticas.














Como parte final del recorrido podemos admirar una serie de vestidos negros, con adornos de plata y oro, con los que el diseñador ha emulado la moda impuesta hace siglos por Castilla al mundo entero. Y enfrente de la sobriedad del negro, tres vestidos blancos de novia, las famosas novias vestidas por Hannibal Laguna.
¿Cuál es el secreto del glamour? Quizás muy pocos lo sepan, y quizás sean menos los que quieren desvelarlo. Lo seguro es que Hannibal Laguna tiene en sus manos el poder de la elegancia, la sensualidad y el saber vestir.


