Un Gobierno Histérico

David Ingelmo escribe un artículo de opinión sobre la formación del nuevo Gobierno.

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Por fin, tras ocho meses en funciones, el pasado 7 de enero el Congreso de los Diputados invistió, por tan solo dos votos de diferencia, a Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno.

El tono de bronca del debate de investidura vaticina lo que será la legislatura: polarización e inestabilidad política.

Más que gobierno “histórico”, es un gobierno “histérico”. Por un lado, PSOE y PODEMOS son socios que naturalmente han tendido a la desconfianza mutua (recordemos que, hasta hace poco, Iglesias llamaba “casta” a Sánchez y éste último afirmó no poder dormir por las noches con un pacto podemita). Esto se ve por la tardanza en anunciar la composición de un gobierno que en circunstancias normales, dada la urgencia política, ya debería de estar conformado. Y, por otro lado, van a depender fundamentalmente de una ERC que deslegitima el propio sistema político tachando de “dictadura” a nuestra consolidada democracia, lo que hace secuestrar las políticas públicas y nuestros Presupuestos Generales a merced de un soberanismo catalán que, ya de por sí, se encuentra al borde de un precipicio al que nos quiere llevar a toda España.

Aunque si bien se trata de un gobierno “histórico” al ser el primero de coalición a nivel nacional de nuestro actual sistema político, no es algo nuevo a nivel autonómico ni mucho menos local. Además, a nivel nacional ya hemos tenido malas experiencias en la Segunda República, cuya consecuencia no fue precisamente la paz sino una mecha que se terminó por prender el 17 de julio de 1936. Pero quienes auguran que estamos como en el 36, lo hacen desde la más profunda ignorancia, porque nuestra actual monarquía parlamentaria, aun con sus deficiencias, es un sistema político fuertemente legitimado por los ciudadanos y por la comunidad internacional, además de institucionalmente estable.

David Ingelmo.

Politólogo. Málaga.