Las explosiones registradas durante la madrugada alteraron la calma en amplias zonas de Venezuela y generaron momentos de confusión entre la población. Los estallidos, acompañados de apagones y vuelos a baja altura, se escucharon con fuerza en Caracas y en otros puntos del centro y norte del país.
Horas después, el expresidente estadounidense Donald Trump publicó un mensaje en el que afirmó que “los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro”. En el mismo texto aseguró que Maduro y su esposa “han sido capturados y sacados del país por vía aérea”.
El Gobierno venezolano reaccionó calificando los hechos como una agresión militar externa. Desde el Ejecutivo se aseguró que los impactos alcanzaron infraestructuras estratégicas y zonas cercanas a instalaciones militares, aunque sin ofrecer un balance oficial de daños o víctimas.
Durante varios minutos, distintos barrios de la capital quedaron sin suministro eléctrico, lo que incrementó la sensación de alarma. Vecinos relataron fuertes vibraciones y destellos visibles en el cielo, mientras se activaban protocolos de seguridad en puntos sensibles del área metropolitana.
Anuncio político y medidas de emergencia
En su mensaje, Trump sostuvo que “esta operación se realizó en conjunto con las fuerzas de seguridad de Estados Unidos” y anunció que “habrá una rueda de prensa hoy a las 11.00 horas en Mar-a-Lago”, sin aportar más detalles sobre la operación.
Tras los acontecimientos, las autoridades venezolanas activaron planes de defensa y reforzaron la presencia de fuerzas de seguridad. El Ejecutivo hizo un llamamiento a la calma y pidió a la ciudadanía seguir únicamente los canales oficiales.
Los hechos se producen en un contexto de elevada tensión internacional, mientras se espera confirmación oficial independiente sobre el alcance real de lo sucedido.



