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“El Juicio del Agua”, una novela misteriosa sobre la evolución del Derecho

Entrevistamos a Juan Francisco Ferrándiz, autor del libro, que se adentra en la evolución del Derecho desde la época medieval.

“El Juicio del Agua” es la cuarta novela histórica publicada por Juan Francisco Ferrándiz, alicantino nacido en Cocentaina, aunque afincado en Valencia, donde ejerce como abogado. 

Sus novelas anteriores, Las Horas Oscuras, La Llama de la Sabiduría y La Tierra Maldita, lo han consagrado como uno de los autores referentes de la ficción histórica española.

Imagen de Penguin Libros

Ahora vuelve con “El Juicio del Agua”, 700 páginas llenas de intriga, acción, aventuras, traiciones y juicios. Y amor, porque el amor está presente en toda nuestra historia.

Un relato ambientado en la Barcelona del siglo XII, donde la acción discurre a lo largo de las tres últimas décadas, en plena Edad Media, una de las épocas más oscuras de nuestro país, cuando aún imperaban las leyes feudales, y donde los conceptos de equidad y justicia eran una quimera.

Una etapa en la que para dirimir la inocencia o culpabilidad de alguien se recurría a sacrificios y ordalías o juicios divinos –vigentes hasta el fin de la Edad Media y la restitución del Derecho romano–, que siempre favorecían a los nobles y abandonaban a su suerte a los más débiles y empobrecidos de la sociedad. 

En “El Juicio del Agua” sus protagonistas el payés Robert de Tramontana, el Condenado, futuro Legum doctor en Leyes en la ciudad condal -quien se verá influenciado por la escuela del Fuero de Jaca y la de los glosadores de Bolonia, germen de la Universidad–, y Blanca de Corviu, legítima heredera del castillo de Olèrdola, que será desposeída de todos sus derechos feudales, se verán envueltos en una trama donde la justicia está regida por supersticiones y dejada en manos de Dios.

El libro engancha desde el principio con la narración de una ordalía o juicio de Dios, en la que los protagonistas eran dos niños de apenas un año son arrojados al agua para ver quién se hunde antes. Una escena dantesca descrita en un libro de ficción, pero que realmente formaba parte de las costumbres de esa sociedad. A partir de ahí, Robert de Tramontana se va adentrando en el mundo del Derecho y va descubriendo que existe una justicia mejor que meter a dos niños en el agua. Esta búsqueda le llevará a convertirse en juez, para luchar por una justicia real que acabe con los abusos de los poderosos.

Para escribir esta novela, el autor nos explica que ha realizado un trabajo de investigación y documentación de más de 2 años, por lo que aunque es un relato de ficción muestra la realidad imperante en aquella época y la influencia extrema de la Iglesia sobre la evidencia y las pruebas.

¿Por qué un abogado se lanza a escribir novela histórica?

Derecho es una carrera bastante árida y fría, pero la historia te permite viajar e imaginar. Me la tomo con un viaje en el tiempo y una aventura fascinante. Es una manera de compensar. En mi caso, me equilibra.  Por eso, en esta novela he profundizado en el Derecho precisamente, en las leyes de la sociedad medieval donde la justicia real parecía estar ausente, ya las leyes estaban en manos de los poderosos y se sostenían en “lo divino”.

¿Qué muestra El Juicio del Agua?

En el siglo XII, hubo un cambio de paradigma tras una etapa oscura de abusos continuos y violencia. No obstante, es justo en ese momento donde el Derecho Romano renace y aporta un poco luz. Por ello, quería contar los pasos que ha dado la humanidad para dejar de lado esa justicia supersticiosa, la de confiar exclusivamente en los designios de Dios, para empezar de nuevo a valorar las pruebas y la evidencia. Me interesa buscar el origen, y es a partir de ahí donde el mundo cambia. 

¿Qué tiene diferente esta novela histórica frente a otras?

Nunca antes se había profundizado en la evolución del Derecho en una novela histórica, así que me lo pensé dos veces antes de hacerlo y al final arriesgué. Además, he apostado por un formato thriller para darle mayor agilidad y romper con la típica linealidad del género. 

El Santo Grial de cualquier escritor es enganchar y ese es mi objetivo principal

Ese es el gran esfuerzo que invierto en esta novela, porque soy consciente de que el derecho es un tema denso, y la intriga forma parte del estilo del libro, para generar tensión e interés. Además, me he centrado en los problemas universales: la lucha por la justicia y por los derechos de los más débiles.

¿Hemos avanzado mucho en la justicia? ¿Qué pasaba en el siglo XII que no pasa ahora?

Ahora decimos que la Edad Media era una época oscura, pero si le preguntaras a sus habitantes te dirían que no. La diferencia de entonces a ahora, es que somos capaces de intuir dónde hay una injusticia. Hoy en día, podemos quejarnos ante los abusos. La humanidad ha avanzado hacia la justicia, aunque obviamente difiere la situación en cada país.

¿Hay cierto paralelismo de la novela con la situación actual que vivimos?

Evidentemente sí. Todos hemos sido víctimas de injusticias, somos testigos de abusos continuamente y vemos cómo últimamente se está abusando de las libertades. Pensamos que tenemos derechos sagrados intocables, pero en la novela cuento cómo parte de la humanidad ha olvidado el sentido de la justicia y eso lo estamos viendo ahora. Ha costado mucho conseguir los derechos, pero tardamos poco en olvidar la historia y lo que han sufrido generaciones anteriores para conseguirlos. 

¿Crees que es posible llegar al colectivo de jóvenes con este tipo de historias?

Esta novela está gustando mucho porque tiene paralelismo con la época actual. El juicio del agua habla del esfuerzo que ha costado poder defendernos de los poderosos. El lector vivirá pleitos, traiciones y sentirá el espíritu de los valientes que claman justicia. La novela es asequible para cualquier persona, incluso para el colectivo juvenil. Es más, lo que ha hecho caer las ventas de libro son las redes sociales, porque ahora los jóvenes dedican más tiempo a eso. Les podría encantar, pero han de asumir un compromiso de horas para leerlo. Descubrirían un universo que les podría fascinar, como el de otras tantas novelas históricas. Superar la barrera de las redes sociales es el problema. 

¿Cuál es el mensaje final del libro?

“El que tiene naturaleza oscura siempre tratará de abusar, por eso es importante no asumir esos abusos ni la corrupción como algo natural”. Ahora mismo tenemos un tesoro en cuanto a derechos y debemos valorarlo y no olvidar la historia.

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