El Elche ha alcanzado el primer parón de LaLiga en zona de descenso a Segunda, pero con el ánimo renovado tras haber logrado en la última jornada su primera victoria del curso ante el Espanyol (1-3), un triunfo conseguido fuera de casa y con un jugador menos desde el minuto 5.
Además de los tres puntos, la forma en la que ha llegado esa victoria ha reforzado la confianza del vestuario. El equipo ha pasado de ocupar la última plaza a compartir ahora la antepenúltima posición con el Levante, que tiene un partido menos, y vuelve a verse con opciones reales de competir por la permanencia.
Un inicio de curso muy inestable
El arranque de temporada del Elche ha estado marcado por la falta de estabilidad en la plantilla. El club ha tenido que ir adaptando el equipo a las oportunidades y salidas del mercado de fichajes, que se ha cerrado con cuatro incorporaciones en el último día y con una baja muy sensible, la del central austriaco David Affengruber, titular en las tres primeras jornadas.
El nuevo entrenador, el argentino Martín Anselmi, ha tenido que reconstruir el bloque casi sobre la marcha. El equipo ha comenzado la competición sin laterales puros y ha debido esperar a que varios futbolistas llamados a marcar diferencias, como Thomas Lemar, Abiel Osorio, Facundo Buonanotte o Roy Revivo, se integraran en la dinámica colectiva y alcanzaran un buen tono físico.
En este primer tramo, el gran problema del Elche se ha concentrado en el Martínez Valero. El conjunto ilicitano ha perdido los tres partidos disputados en casa, dos de ellos ante rivales de máximo nivel, Barcelona (0-5) y Real Madrid (2-3), y otro frente a la Real Sociedad, encuentro en el que ha visto cómo el conjunto donostiarra le marcaba en el descuento tras remontar un 0-2.
Lejos del Martínez Valero, el rendimiento ha sido muy distinto. El equipo ha empatado en A Coruña (1-1) y Bilbao (1-1) y ha logrado la mencionada victoria en el campo del Espanyol. La única derrota a domicilio ha llegado en Santander (3-2), en un choque en el que el Elche ha firmado una primera parte muy floja, pero ha reaccionado tras el descanso hasta maquillar el resultado y rozar el empate.
Durante estas siete primeras jornadas, la gran revelación del equipo ha sido el delantero Fer Niño, que ha sumado cinco goles y se ha consolidado como referencia ofensiva. Sus tantos han permitido al Elche mantenerse vivo en varios partidos y sostener la creencia en la remontada clasificatoria.
A nivel táctico, Anselmi también ha ajustado su propuesta. El Elche ha arriesgado mucho en la salida de balón en las primeras jornadas, fiel a lo que el técnico ha definido como su ‘identidad’, pero con el paso de los partidos ha cedido parte de la iniciativa al rival para sentirse más seguro en defensa y reducir pérdidas comprometidas cerca de su área.
Estas primeras semanas de competición también han consolidado a otros jugadores importantes. Gonzalo Villar se ha vuelto imprescindible en el centro del campo como organizador, mientras que Germán Valera y Buba Sangaré han ganado peso en el once y en la rotación, aportando trabajo, profundidad y energía.
La portería ha sido otro de los focos de atención en este inicio de curso. El capitán Matías Dituro no ha ofrecido la seguridad de otras temporadas y algunos goles encajados, especialmente en Santander y ante la Real Sociedad, le han señalado. Sin embargo, en los dos últimos encuentros, como el resto del equipo, ha mostrado una versión más solvente y ha dado pasos adelante en la competición.
Resiembra del césped y plan de trabajo
El parón por los compromisos de las selecciones también ha abierto una ventana para mejorar el entorno del equipo. El club ha decidido aprovechar estas semanas sin partidos en casa para acometer la resiembra del césped del estadio Martínez Valero, con el objetivo de contar con un terreno de juego en mejores condiciones cuando se reanude la competición.
El Elche ha disputado el pasado martes su último encuentro como local ante el Real Madrid y no volverá a jugar en el Martínez Valero hasta el próximo 11 de octubre, cuando reciba al Celta. Ese margen de varias semanas ha llevado a la entidad a considerar que este es el momento idóneo para realizar los trabajos sobre el terreno de juego.
Durante este periodo, el primer equipo no pisará el césped del estadio, pese a que suele realizar al menos una sesión semanal allí. La plantilla que dirige Martín Anselmi trasladará toda su actividad al campo Díez Iborra de la Ciudad Deportiva, donde completará la preparación del próximo compromiso liguero.
La actuación sobre el césped permitirá ejecutar la transición hacia la superficie de invierno. El club quiere aprovechar una fase del calendario con menor carga competitiva para favorecer la germinación y disponer del campo en las mejores condiciones posibles cuando regrese LaLiga.
En lo deportivo, el Elche dispone ahora de tres semanas para preparar de forma específica el duelo ante el Celta, en el que buscará romper su mala racha como local y confirmar la reacción mostrada lejos de casa. El encuentro se perfila como una oportunidad para hacer valer la mejoría anímica y futbolística ante su afición.
Anselmi ya ha adelantado que su plan durante este periodo es acelerar la integración de los recién llegados en la dinámica del grupo y terminar de definir, con todas las piezas del vestuario disponibles, ‘qué equipo’ quiere ser el Elche. El técnico pretende que el parón sirva para asentar un once tipo, afianzar automatismos y ajustar los detalles que han penalizado al conjunto ilicitano en este comienzo de temporada.



