El toque encantador de Toquinho

El artista brasileño ofrece en el Auditorio de Alicante un concierto vibrante, salpicado de notas de humor, arropado por sus eficientes músicos y la cantante Camilla Faustino

En la jornada de reflexión, Toquinho (cuyo nombre verdadero es Antonio Pecci) hizo un recorrido sentimental por la historia de la Bossa Nova. Fue intercalando algunas de las piezas más conocidas de la música brasileña con numerosas anécdotas que provocaron la sonrisa del público, y que crearon un cierto aire de complicidad.

El intérprete arrancó su actuación en solitario, sentado en una banqueta bajo los focos, con su guitarra y su voz, todavía en buena forma a sus 77 años. El público, tras una breve introducción, pudo escuchar los inconfundibles acordes y la melodía de “La chica de Ipanema”, y a partir de ahí, el entendimiento y la interacción fueron constantes.

Toquinho rindió homenaje a los grandes de la bossa nova, empezando por Joao Gilberto, de quien interpretó la muy famosa “Chega de saudade”, (basta de nostalgia), siguiendo por Chico Buarque, Tom Jobin y el más ecléctico Baden Powell. También hubo un momento para el recuerdo a su gran maestro en la guitarra, Paulinho Nogueira, de quien interpretó una pieza que mezcla los ritmos brasileños con las claves de Juan Sebastián Bach.

El cantante brasileño aseguró que la bossa no es un género, es una atmósfera musical, una forma de armonizar y tocar, y que cualquier canción puede llegar a ser una bossa nova.

Pero con quién se explayó y al que dedicó buena parte de sus intervenciones fue a su maestro Vinicius de Moraes. Asegura que fue él quien le enseño a componer, y con quien compartió una dilatada carrera de más de treinta años.

Esa larga trayectoria también le ha llevado al exilio durante una época, cuando en Brasil se instauró la dictadura militar. De ahí su famosa “Samba de Orly”, aclamada por el público. Sus andanzas musicales por todo el mundo le han permitido recoger multitud de influencias que exhibe con orgullo, desde la música argentina, el flamenco, el jazz…Pero tuvo un reconocimiento especial a la música y a los ritmos africanos que llegaron a su país hace doscientos años, y que son la base de la música popular brasileña. Y este es el caso de Pixinguinha, uno de los referentes de la fusión de culturas musicales en Brasil, cuyas composiciones tienen un tono inequívocamente africano, y de quien interpretó una canción que prácticamente con dos notas es uno de los precedentes de la samba.

Y llegó el momento de Camilla Faustino, la joven cantante que acompaña a Toquinho en esta gira y que tiene un registro musical brillante, que encaja a la perfección con el maestro brasileño.

Entonces el público pudo disfrutar de “Aquarela”, “Chove chuva”, “Wave”, y llegar a uno de los momentos culmen cuando Camilla interpretó “Gracias a la vida”, de Violeta Parra, que, en su voz, con la guitarra de Toquinho, y con los tiempos que corren, sonaba como un himno.

Casi dos horas de un concierto brillante y cercano, envuelto en la calidad sonora del Auditorio de Alicante(ADDA), escenario de esta nueva edición del Festival de Jazz, y que permitió a los asistentes un agradable corte musical en medio de sus reflexiones.


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