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No sacrificamos el #8M

Alba Laserna, edil de Igualdad de Villena denuncia la criminalización del 8M, cuando hemos sido testigos de manifestaciones de toda índole durante la pandemia.

Ya no concibo una vida sin que esté pensada y accionada desde el feminismo porque, en la misma, se presenta irremediablemente un repensar constante con todo aquello que se me había establecido como norma, evidente o incuestionable.

A lo largo de la historia, la investigación, la ciencia y las diferentes narrativas, las posiciones y lugares que han ocupado las mujeres han supuesto una producción movilizadora con respecto a las sociedades, los derechos humanos, la libertad y la dignidad.

El feminismo y sus luchas, han sido sinónimo de avance, progreso, dignidad, derechos y bienestar. Sin embargo, el recorrido no ha sido fácil. Ni siquiera hoy.

Este año, el 8 de marzo será diferente. Este año todas las actividades planteadas serán distintas. Y por eso, la lucha por el feminismo y la lucha por los derechos de las mujeres es más necesaria que nunca. Debemos seguir atentas y atentos, puesto que los avances que se habían logrado en los últimos tiempos están en peligro de retroceso. La pandemia está reforzando desigualdades sociales, económicas, políticas, y está alimentando el discurso de odio hacia las mujeres.

El 8 de marzo del año 2020 supuso un antes y un después en el imaginario popular. No importó que ese mismo fin de semana hubiera programadas miles de actividades culturales, deportivas, de ocio, musicales en todo el territorio nacional. Sin embargo, hace un año se inició una criminalización sin precedentes hacia el movimiento feminista, entidades y colectivos de toda España por haber realizado movilizaciones multitudinarias. Todas las concentraciones o movilizaciones de este último año no han tenido tanta presencia mediática ni se han esgrimido tantos discursos en desaprobación a las mismas: la derecha se ha movilizado contra la ley Celáa, ha habido marchas negacionistas de la pandemia donde las personas han atentado contra la salud pública y las normas por no llevar la mascarilla puesta, se han celebrado mítines políticos y las elecciones catalanas, ha habido aglomeraciones en el fútbol, en centros comerciales por las rebajas y hemos visto televisivamente las manifestaciones de la ultraderecha. También, han salvado el verano, la Navidad y hemos visto el repunte de casos en toda España… En el municipio de Villena y desde el Consejo Municipal por la Igualdad de Género nunca hubo debate, en el 25N no nos movilizamos en las calles y el 8M tampoco lo haremos, pero pedimos que deje de criminalizarse al movimiento feminista, que cesen las acusaciones, reproches y mensajes de odio que recibimos. Que denostéis el 8M se llama machismo.

No obstante, aunque no salgamos a las calles en Villena, cada 8 de marzo, alzamos la voz por la reivindicación o vindicación de los derechos de las mujeres

En el ámbito laboral, sobre las mujeres recae el peso de la precariedad y la desigualdad económica: la brecha salarial y de pensiones perdura. El 70% de personas con el salario mínimo interprofesional son mujeres; o Las jornadas laborales a media jornada las ocupan las mujeres.

Los trabajos cotidianos de cuidados siguen invisibilizados, despreciados, no reconocidos y, en el ámbito del hogar, no retribuidos, naturalizados y normalizados. Y así ocurre con los trabajos que realizan a diario millones de mujeres en todo el mundo para mantener las vidas: Las mujeres dedicamos más del doble de horas al trabajo doméstico no remunerado; se ensalza la maternidad y la crianza, pero se nos penaliza en el mercado laboral. Hay que seguir trabajando en la corresponsabilidad y el compromiso igualitario en el cuidado.

Con el ámbito educativo, se denuncia el “conocimiento amputado” en libros de texto: en todas las asignaturas de ESO sólo el 7,5% de apariciones son de mujeres. Aunque el 58% de los titulados universitarios son mujeres. Sólo, el 22% de catedráticos son catedráticas y el 13% de rectores de universidades públicas son mujeres.

La violencia de género durante la pandemia se incrementó. Entre enero y septiembre de 2020, se realizaron 63.437 llamadas al 016 (un 23,7% más que en 2019). Muchas mujeres y menores tuvieron que confinarse con su maltratador en casa durante los meses del Estado de Alarma. En España han sido asesinadas 1.082 mujeres por sus parejas o exparejas desde 2003, sin mencionar a todos los menores asesinados o huérfanos por la violencia de género en estos años.

Aún hay que acabar con la mercantilización de los cuerpos de las mujeres. Hay que legislar, interpretar y aplicar la ley con perspectiva de género. Tenemos que seguir proclamando BASTA ante las incesantes violencias sexuales y asesinatos.

Por todo ello, demandamos unos trabajos cotidianos de cuidados de responsabilidad social compartida y (re)distribuida. Por modelos de consumo sostenibles y responsables con el medioambiente. Por ámbitos laborales accesibles, sin techos de cristal ni suelos de barro y facilitadores de la conciliación familiar. Por un ámbito educativo que visibilice a las mujeres a lo largo de la historia, promocione a su alumnado sin distinción de género y siembre imaginarios inclusivos y desde la diversidad, el respeto mutuo y el cuidado como el centro de la vida. Por la construcción de una vida sin violencias machistas, sin feminicidios, sin violaciones y por el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

No sacrificamos el 8M, ni sacrificamos las políticas públicas de igualdad, ni damos un paso atrás en nuestro activismo. El 8M es un día de reivindicación e invitación a la reflexión colectiva. Un día de promoción de la visibilidad y valoración del trabajo que realizan las mujeres en todos los ámbitos. Un día que denuncia la falta de compromiso de la sociedad a colaborar y responsabilizarse de modelos de gestión de vida más igualitarios y sostenibles los 365 días del año.

PORQUE FUERON, SOMOS

PORQUE SOMOS, SERÁN

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