La provincia de Alicante conserva un patrimonio histórico muy diverso, con castillos medievales, palacios señoriales, fortalezas junto al mar y edificios religiosos de gran valor artístico. Muchos de estos espacios se pueden visitar durante todo el año y permiten combinar cultura, paisaje y turismo familiar.
El recorrido puede comenzar en la capital con el Castillo de Santa Bárbara, levantado sobre el monte Benacantil. La fortaleza domina la bahía desde una posición privilegiada y conserva restos de distintas épocas, desde la antigua alcazaba hasta dependencias militares posteriores. La visita también ofrece una de las panorámicas más completas de Alicante. El Ayuntamiento de Alicante recoge la historia y los espacios visitables del castillo.
El Palacio de Altamira y el legado de Elche
En Elche, el Palacio de Altamira forma parte del conjunto histórico situado junto al río Vinalopó. El edificio fue residencia de los señores de la ciudad y más tarde se integró en el sistema defensivo de la antigua villa. Sus torres y muros recuerdan la importancia estratégica que tuvo Elche durante la Edad Media.
La visita se puede completar con un paseo por el Palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De esta forma, el visitante reúne en una misma jornada patrimonio arquitectónico, paisaje agrícola y cultura mediterránea.
El castillo de Dénia frente al Mediterráneo
El Castillo de Dénia se alza sobre una colina situada en pleno centro de la ciudad. La fortaleza conserva vestigios de diferentes civilizaciones y permite entender la evolución histórica de la localidad, desde la época islámica hasta la Edad Moderna. En su interior también se encuentra el Museo Arqueológico de Dénia.
Además del interés monumental, el recinto ofrece vistas sobre el puerto, el casco urbano y el litoral de la Marina Alta. Es una visita especialmente recomendable para quienes buscan un plan cultural acompañado de un paisaje mediterráneo.
El santuario modernista de Novelda
Novelda guarda uno de los edificios más singulares del patrimonio alicantino: el Santuario de Santa María Magdalena. El templo, inspirado en parte en la arquitectura modernista y en el estilo de Gaudí, destaca por sus formas curvas, sus elementos decorativos y su ubicación en las faldas del cerro de La Mola.
La visita permite conocer uno de los ejemplos más originales de arquitectura religiosa de la provincia. El conjunto se puede completar con el cercano Castillo de La Mola, una fortaleza de origen almohade que conserva una torre triangular poco habitual en este tipo de construcciones.
La fortaleza de Biar y los castillos del interior
El Castillo de Biar domina la localidad desde una elevación rocosa y constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura defensiva medieval del interior de Alicante. La fortaleza conserva una torre almohade y distintos elementos que reflejan su papel en la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes.
La provincia cuenta con otros castillos visitables, como los de Villena, Cocentaina, Santa Pola, Orihuela y Guadalest. Cada uno presenta características propias y permite descubrir la historia de las comarcas del Alto Vinalopó, el Comtat, la Vega Baja y la Marina Alta.
El casco histórico de Orihuela
Orihuela reúne un importante conjunto de edificios históricos en torno a su casco antiguo. La Catedral del Salvador y Santa María, el Colegio de Santo Domingo, el Palacio Episcopal y el Santuario de Monserrate forman parte de un recorrido que refleja el peso religioso, cultural y político que tuvo la ciudad.
El paseo por Orihuela permite añadir museos, palacios y antiguas iglesias a una visita marcada por la arquitectura y la literatura. La ciudad también conserva la memoria del poeta Miguel Hernández, cuya casa museo se ha convertido en uno de sus principales espacios culturales.



