Sus más fieles seguidores habían aguantado en las inmediaciones de la Plaza de Toros, bajo un sol de justicia, para poder ver de cerca a su ídolo. Y a las diez de la noche, cuando no se movía una brizna de aire y en el ruedo de la plaza no cabía ni una banderilla, Alejandro Sanz hizo su aparición, tras una breve introducción de sus muy buenos músicos.
Desde el primer momento el público estuvo entregado. Sanz abrió el concierto con su famoso tema “No es lo mismo”, y luego, durante cerca de dos horas, sus fieles seguidores, en su mayoría personas bien entradas en la treintena y más allá, pudieron disfrutar de “Y si fuera ella”, “Amiga mía”, “Pisando fuerte” …, canciones que iba intercalando con los temas de su nuevo disco, algunos de ellos con sonidos más urbanos y ritmos más sureños.
También hubo tiempo para interpretar una canción de su amigo Joaquín Sabina. Durante la actuación, Sanz iba haciendo algunas pausas que provocaban la extrañeza del público, pero que estaban perfectamente resueltas por las intervenciones de su banda, un grupo internacional de músicos con un sonido brillante, dirigidos por Mike Ciro y Alfonso Pérez.
Había cierta expectación por este concierto, después de que algunas informaciones apuntasen a que Alejandro Sanz estaba atravesando algunos problemas anímicos y de salud mental. Sus mensajes en las redes sociales han sido a veces crípticos y enigmáticos. El mismo día del concierto, tras una visita al castillo de la localidad alicantina de Sax, el cantante había difundido en Instagram una foto de la fortaleza y el texto: “Camino de vuestra noche de mis luciérnagas y de nuestro universo”.
Los que si fue realmente llamativo en el concierto fue la espectacular puesta en escena, con seis pantallas de más de ocho metros de altura y unos sofisticados efectos visuales, que sugerían el universo de David Lynch, en los que, junto con las llamas, humo y paisajes desérticos, se mezclaban imágenes del caribe y planos del propio Alejandro Sanz.










La gira, que lleva por nombre “Sanz en vivo”, se inició el pasado mes de febrero en México, y le ha llevado por Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay. En total más de sesenta conciertos en los que al menos en quince ocasiones ya ha puesto el cartel de “Sold Out” (todo vendido). Tras su regreso a España, seguirá ofreciendo actuaciones hasta el próximo mes de agosto.
Durante todo el concierto Alejandro Sanz estuvo acompañado de su “compañeras de viaje y de vida”, sus guitarras. Y lo cierto es que utilizó varias de ellas y demostró su buena técnica también como guitarrista.
En el tramo final no pudo faltar “Corazón partío”, con el público alicantino cantándola a pleno pulmón mientras un universo de teléfonos celulares se movía de forma coordinada al compás de la canción. Incluso se levantó cierto aire mientras Alejandro Sanz, tras varios bises, se despedía de un público satisfecho por el concierto.


