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Noticias de Alicante y provincia

domingo, 7 agosto 2022

No es el apocalipsis

Héctor Morales

Un concejal un día va y dimite o renuncia a las delegaciones que le había otorgado el señor alcalde. Lo hace libremente por los motivos y razones que considere. Se le respeta y si, finalmente se consuma la renuncia, se otorgan sus delegaciones a otro u otros ediles y asunto resuelto. Ocurre todos los días. España tiene 8131 ayuntamientos.

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¿Dónde está el problema?

Pues el problema está en que en el ¡aquí y ahora! del actual equipo de gobierno, si uno de sus integrantes presenta libre y oficialmente su renuncia se le acepta, se tramita y se le da el curso procedente. Sin más.

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Pero en ¡el aquí y en el antes de ahora !, es decir de la alcaldesa anterior, se le retiraban unilateralmente y de forma arbitraria y consecutiva las delegaciones a sus socios de gobierno pasando olímpicamente de los acuerdos firmados ante Notario y se terminaba expulsándolos del Gobierno Local.

Eso es lo que hacía el partido político Compromís que haciendo perdido clamorosamente las elecciones, con solo cuatro concejales del total de 17 que componen la Corporación Municipal, había accedido a la alcaldía con los votos de los ediles a los que después iba laminando.

Esa es la gran diferencia.

Y el problema para Compromís y sus afines que desde que tuvieron que ser desalojados del gobierno se dedican a levantar polvareda, y meter ruido. Pero ”de forment ni un gra».

Sólo ruido amplificado y coreado por sus voceros y algún medio incondicional…

Pero que parece que no estaban ni se les esperaba cuando aquella alcaldesa accidental hacía lo que les hacía, lo que les hacía, a sus socios de gobierno.

A estos defensores a ultranza del «cuánto peor mejor», quiero decirles que tranquilos. Los ciudadanos lo valorarán todo dentro de aproximadamente un año. En las urnas.

Cabe preguntarse a qué viene la alegría y regocijo. de Compromís ante la simple renuncia voluntaria de un edil a sus delegaciones.

¿Tanta alegría y algarabía por qué?

Tanto si el señor Alejandro Llobell, persona muy válida, mantiene su decisión u opta por reconsiderarla, estamos ante un hecho de trascendencia política muy limitada y de escasas consecuencias.

Por más que la señora exalcaldesa diga que no va a intentar recuperar el gobierno.

¡Claro que no!

No pueden, ni por legalidad, ni por aritmética. Insultan a la inteligencia tales insinuaciones, porque presuponen un nivel de ignorancia colectiva que no se da en la realidad.

Lo dicho: tranquilidad. De Apocalipsis nada. Todavía.

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