Aunque la crisis sanitaria provocada por el coronavirus empieza a remitir, al menos en una buena parte de los países del primer mundo, los efectos económicos provocados por el covid19 se seguirán arrastrando durante años.
Entre ellos la crisis del comercio mundial, sobre todo del transporte marítimo, y la crisis de suministros que amenaza con echar al traste con la campaña de Navidad de este año, y el inminente Black Friday se da ya por perdido.
El coste del transporte por barco se disparó durante la pandemia y sigue estando por la nubes. Si a una empresa textil le costaba llenar un contenedor y traerlo desde China alrededor de 1.000 euros, ahora puede costarle más de 15.000. Y es que el 90% de las compras que realizamos en las tiendas online, y en las físicas, viene de China, normalmente en enormes contenedores transportados por mar.
La crisis de suministros provocada por la pandemia es tan grande y lleva tanto retraso acumulado que ha provocado que ya no haya contenedores libres para los pedidos de esta Navidad (los últimos debieron realizarse en verano). No hay ni contenedores, ni barcos donde meterlos.
Se alerta no obstante de la posibilidad de que suban algunos precios de productos concretos por la falta internacional de chips en productos electrónicos, por ejemplo, o encarecimiento de materias primas.
Desde el punto de vista del consumidor, las previsiones del sector comercial es que los precios no van a subir de manera generalizada en los próximos meses ante la elevada competencia en productos tecnológicos y de bricolaje.
En opinión de Manuel Royo, director de márketing de Beko y Grundig, «lo que se prevé para la próxima campaña de Black Friday y Navidad es que aumente la venta de productos con más valor añadido y que incorporen elementos de sostenibilidad que exigen cada vez más los consumidores».
Royo se refiere a electrodomésticos más eficientes y adaptados a las exigencias del consumidor. Sobre la posibilidad de subidas de precios, Royo considera que las empresas están afrontando un arduo «trabajo financiero para no trasladar alzas de costes». En cualquier caso la falta de chips está afectando menos a los electrodomésticos en general, aunque algo más en el caso de los lavavajillas. Existe suficiente estoc en el mercado de electrodomésticos y televisores, por ejemplo.
La ‘tormenta perfecta’ del comercio mundial
Muchos han sido los factores que han influído en la actual crisis de suministros y crisis del comercio mundial. Lo primero el parón de la actividad durante los meses más duros de la pandemia y el actual trabajo más pausado de todos los eslabones de la cadena por los protocolos covid.
Los puertos chinos trabajan con unos índices de producción mucho más bajos, debido a las restricciones sanitarias. Este tapón se ha incrementado por el incremento de la demanda, y es que durante la pandemia el comercio online se ha multiplicado.
A esto hay que añadir la falta de materias primas, que ha encarecido muchos productos y muchos otros los ha llevado a la escasez, y entre ellos los propios contenedores para transportar las mercancías: el acero para fabricarlos es ahora mucho más escaso y más caro. Los precios de los contenedores provenientes de China se han disparado, tanto que hay subastas para hacerse con ellos. El mejor postor se queda con él y puede transportar sus mercancías.
Excesiva dependencia de Asia
El actual estado del comercio mundial y la crisis de suministro está afectando ya a las grandes empresas para dos de sus mejores momentos de ventas del año: el Black Friday y la Navidad.
La enorme dependencia del mercado asiático hace que no haya posibilidad de cubrir los stocks: de Asia importamos casi toda la industria textil, pero también casi todos los productos tecnológicos y los microchips que utilizamos para todo: los vehículos, los teléfonos, los ordenadores.
Muchas grandes empresas ya hicieron los pedidos para los productos del Black Friday o la Navidad, pero asumiendo unos sobrecostes enormes. Eso no hará que haya falta de productos en estas fechas claves y que las típicas ofertas sean muchas menos y mucho menos cuantiosas. Muchas empresas cuentan ya que, si no han hecho algún pedido de Navidad, ya no llegarán a tiempo.


