La dana de 2024 en la Comunitat Valenciana, entre las lluvias más extremas registradas

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El primer Índice Climático Actuarial Español sitúa la dana de octubre de 2024 en la Comunitat Valenciana entre los episodios de lluvia torrencial más extremos de la serie histórica regional y constata un aumento reciente de estos fenómenos.

La dana que ha azotado la Comunitat Valenciana en octubre de 2024 se ha situado entre los episodios de lluvia torrencial más extremos de la serie histórica regional, según el primer Índice Climático Actuarial Español (ICAE), que ha cuantificado además un aumento reciente de este tipo de fenómenos en la zona.

El informe, elaborado por el Instituto de Actuarios de España (IAE), ha probado este nuevo indicador con dos casos recientes de impacto climático en el país: la dana de Valencia de 2024 y el gran incendio forestal de la Sierra Oeste de Madrid, entre las provincias de Madrid y Ávila, durante el verano de 2026.

En el caso de la Comunitat Valenciana, el subíndice de precipitación ha reflejado una anomalía de 2,48 desviaciones estándar respecto al período de referencia. Este valor sitúa la dana entre los episodios de lluvia torrencial más extremos de la serie histórica regional y confirma la intensidad inusual de las precipitaciones registradas en pocos días.

Los datos del ICAE, citados en el documento, ‘muestran además que este tipo de anomalías se han vuelto notablemente más frecuentes en los últimos 8 años que en los 22 anteriores’. Es decir, en menos de una década se ha concentrado un número mucho mayor de episodios extremos que en las dos décadas previas.

En cuanto al incendio forestal de Madrid-Ávila de julio de 2026, el índice ha detectado una anomalía aún más acusada, pero en sentido contrario. El subíndice de sequía ha alcanzado 4,7 desviaciones estándar, el valor más extremo registrado en esa zona, ‘reflejo de un déficit de humedad del suelo excepcional en los meses previos al fuego’. Esta falta de agua en el terreno ha favorecido que el incendio se propagara con rapidez y dificultad de control.

Más extremos desde 1990

Según el ICAE, España ha registrado en 2025 el nivel de extremos climáticos más alto desde 1961, año a partir del cual se recopilan los datos utilizados como referencia. El índice no se centra en el clima medio, sino que analiza sus manifestaciones más intensas.

Para ello, el documento estudia seis variables concretas: temperaturas máximas, temperaturas mínimas, precipitaciones, sequía, viento y nivel del mar. En cada una de ellas se identifican los valores extremos y se calcula cuánto se desvían respecto a un período histórico de referencia que abarca de 1961 a 1990.

El resultado se expresa en desviaciones estándar, representadas por la letra sigma (σ). Este método permite comparar en una misma escala magnitudes muy distintas, como los grados de temperatura o los milímetros de lluvia acumulada, sin perder información sobre la intensidad de los episodios.

En el caso de las temperaturas, el análisis recoge la frecuencia de máximas por encima del percentil 90 y de mínimas por debajo del percentil 10. Para las precipitaciones, se calcula la lluvia máxima acumulada en períodos de cinco días consecutivos, una medida que refleja mejor el impacto de episodios intensos que los promedios mensuales.

La sequía se mide a través de la pérdida de humedad del suelo respecto a la referencia histórica. En el viento, se tiene en cuenta no solo la velocidad, sino también la potencia de los episodios más fuertes. Además, el índice incorpora la variación del nivel del mar, un factor relevante para las zonas costeras como buena parte del litoral de la Comunitat Valenciana.

Todos estos datos se estandarizan y se promedian después en una fórmula única, siguiendo la metodología del Actuarial Climate Index desarrollado en Estados Unidos y Canadá. El IAE ha adaptado este enfoque al contexto geográfico y climático español, lo que permite disponer de una serie homogénea desde principios de los años sesenta.

La evolución histórica del ICAE muestra ‘una trayectoria clara’. Tras mantenerse próximo a cero, e incluso en valores negativos, durante buena parte de las décadas de 1970 y 1980, el índice ha iniciado ‘un ascenso sostenido‘ a partir de 1990. Esta tendencia se ha acentuado en los últimos diez años.

A cierre de 2025, la anomalía se ha situado en torno a 1,3 desviaciones estándar, el nivel más alto de toda la serie desde 1961. Este valor indica que, en conjunto, los fenómenos extremos de temperatura, lluvia, sequía, viento y nivel del mar han sido mucho más intensos y frecuentes que en el período de referencia.

Más allá de la meteorología

Los actuarios han defendido que la utilidad del ICAE ‘va más allá del ámbito meteorológico’. Según el documento, este índice ‘puede servir como sistema de alerta temprana para articular medidas de prevención’, por ejemplo en la planificación de infraestructuras o la gestión de emergencias.

Además, los responsables del informe sostienen que el indicador puede ser útil para la planificación urbanística y la concienciación ciudadana. Al disponer de una medida objetiva de la evolución de los extremos climáticos, las administraciones y la población pueden hacerse una idea más precisa de los riesgos crecientes.

El sector asegurador también figura entre los principales destinatarios de este nuevo índice. El IAE apunta que el ICAE puede ayudar a cuantificar la brecha de aseguramiento frente a riesgos climáticos extremos. Es decir, permite evaluar mejor qué parte de los daños potenciales está cubierta por pólizas y cuál queda fuera de la protección actual.

La información utilizada para elaborar el índice procede de los datos de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea. Este sistema combina mediciones por satélite y observaciones en superficie, lo que ofrece una base sólida para analizar la evolución de los fenómenos extremos en España y, en particular, en territorios especialmente expuestos como la Comunitat Valenciana.