La Universidad de Alicante (UA) ha confirmado la presencia en Calp del alga parda invasora Rugulopteryx okamurae, detectada durante unas prospecciones realizadas el pasado mes de julio. El hallazgo supone la expansión hacia el norte de esta especie, cuyo límite conocido se situaba hasta ahora en el centro de la bahía de Alicante.
El equipo del Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales y del Laboratorio Marino UA-Dénia (MarLabUA-Dénia) localizó el alga en aguas cercanas al Parque Natural del Peñón de Ifach. Posteriormente, llevó a cabo nuevos estudios submarinos y revisó redes de pesca de arrastre en el puerto de Calp.
La investigación ha contado con la participación de Elena Rodríguez, Jaime Fernández, John Y. Dobson, Eva S. Fonfría, César Bordehore y Carolina Pena-Martín.
Rugulopteryx okamurae es una especie originaria de Asia que ha provocado graves impactos ecológicos y económicos en distintos puntos del litoral español, especialmente en Algeciras, Cádiz y Málaga.
Su expansión puede alterar la biodiversidad marina y afectar a las praderas de posidonia y a los fondos rocosos. Además, el alga se enreda de forma masiva en las redes de pesca, lo que genera importantes perjuicios para el sector pesquero.
La UA sitúa Calp en el frente de avance de la especie en la península Ibérica. Según los resultados del estudio, la pesca comercial puede estar actuando como un vector activo para su dispersión secundaria a escala local.
«Desde 2023, cuando se detectó por primera vez en el centro de la bahía de Alicante, se temía su inminente expansión por nuestras costas, algo que se ha constatado ahora con este estudio, que establece el límite septentrional conocido hasta la fecha para la especie dentro de la Comunitat Valenciana», ha señalado la investigadora Carolina Pena-Martín.
La proximidad del hallazgo a un área marina protegida incrementa la preocupación por sus posibles efectos sobre los ecosistemas del litoral. «Teniendo en cuenta que la especie se registró próxima a un área marina protegida, estos resultados ponen de relieve una posible amenaza ecológica para los ecosistemas bentónicos locales», ha añadido Pena-Martín.
El equipo investigador recomienda mantener una vigilancia constante, impulsar campañas de sensibilización y reforzar la colaboración con los sectores pesquero y náutico. El objetivo es detectar nuevos ejemplares y limitar la propagación del alga por el Mediterráneo peninsular.
En este sentido, la UA considera necesario enseñar a los pescadores a reconocer la especie y limpiar correctamente las redes para evitar que los ejemplares se trasladen a otras zonas. «Hay que enseñar a pescadores a reconocer esta especie y a limpiar sus redes con el fin de evitar una mayor dispersión», ha insistido la investigadora.



