Un programa educativo basado en el judo y desarrollado por investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha logrado reducir conductas de acoso escolar entre estudiantes de Primaria y Secundaria. La iniciativa, denominada A-Judo, también mejora factores relacionados con la prevención del bullying, como la empatía, el control de impulsos y el razonamiento moral.
El estudio ha evaluado la eficacia del programa entre 415 estudiantes de entre 10 y 15 años pertenecientes a siete centros educativos públicos de la provincia de Alicante. Los resultados muestran que el alumnado participante ha reducido las conductas de acoso respecto a los grupos de control que continuaron con sus clases habituales de Educación Física.
La investigación, publicada en la revista Physical Education and Sport Pedagogy, también detecta una menor tendencia a justificar comportamientos agresivos. Además, los estudiantes han mejorado su empatía y han mostrado una evolución más favorable en el control de impulsos.
El investigador del Centro de Investigación del Deporte de la UMH Carlos Montero Carretero, responsable del programa, explica que «los centros educativos tienen una función académica, pero también una importante función socializadora».
Según señala, determinadas capacidades psicológicas pueden influir en la aparición o prevención del acoso escolar. «La empatía ayuda a reconocer el daño que sufren otras personas; el control de impulsos permite gestionar las reacciones agresivas; la resiliencia facilita afrontar situaciones difíciles; y el razonamiento moral influye en cómo justificamos o rechazamos determinadas conductas», indica.
El judo como herramienta educativa
A-Judo utiliza esta disciplina deportiva como herramienta educativa para trabajar competencias personales y sociales dentro de las clases de Educación Física.
Montero destaca que «muchas personas asocian las artes marciales con la competición o la confrontación física», aunque recuerda que el creador del judo, Jigoro Kano, concibió esta práctica con una finalidad educativa vinculada al respeto, la responsabilidad, la cooperación, el autocontrol y la ayuda mutua.
La intervención se desarrolló durante ocho sesiones de aproximadamente una hora. El alumnado combinó actividades prácticas de judo con reflexiones guiadas sobre convivencia escolar y prevención del acoso.
El programa fue diseñado conjuntamente por investigadores especializados en actividad física y judo y profesores de Educación Física de centros escolares.
La investigadora de Ciencias del Deporte de la UMH Alba Roldán explica que «cada sesión abordaba un objetivo psicosocial concreto». Así, el respeto a las normas y a los compañeros se trabajó mediante el saludo tradicional del judo.
Por su parte, el control de impulsos y la regulación emocional se abordaron con juegos de oposición controlada. Los ejercicios cooperativos en pareja se utilizaron para fomentar la empatía.
El programa también planteó cuestiones relacionadas con la responsabilidad de los testigos, la diversidad y las consecuencias del acoso escolar mediante actividades de control corporal y resolución de situaciones prácticas.
«La reflexión fue una parte esencial del programa», señala Roldán, con el objetivo de ayudar al alumnado a relacionar las experiencias desarrolladas durante las actividades con situaciones reales de su vida cotidiana.
Mejoras en empatía y motivación
Antes y después de la intervención, todos los participantes completaron cuestionarios validados para evaluar las conductas de acoso y victimización. También se analizaron aspectos como empatía, resiliencia, control de impulsos, razonamiento moral y motivación hacia la Educación Física.
Los resultados indican que los alumnos que siguieron A-Judo redujeron las conductas de acoso hacia sus compañeros y mostraron una menor tendencia a justificar comportamientos agresivos.
Además, mejoraron sus niveles de empatía y control de impulsos. El estudio también refleja que mantuvieron una mayor motivación autodeterminada hacia las clases de Educación Física.
El investigador Eduardo Cervelló, también firmante del estudio, considera que «este tipo de experiencias educativas puede contribuir a crear entornos escolares más seguros e inclusivos». Asimismo, plantea la conveniencia de desarrollar estos programas durante varios cursos académicos para consolidar las habilidades y aumentar su impacto.
La investigadora de la UMH Paula Alfonso Asencio desarrolla actualmente una tesis doctoral centrada en la evaluación y mejora de A-Judo. Su trabajo busca ampliar la evidencia científica disponible y facilitar la implantación de esta metodología en más centros educativos.
En la investigación también ha participado Natsumi Katagiri, del Departamento de Educación Física de la International Pacific University de Okayama, en Japón. El proyecto ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.



