El Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha puesto en marcha la segunda fase del proyecto Tirraqui para analizar, hasta septiembre de 2027, cómo se conectan las zonas de concentración de ejemplares maduros e inmaduros de tiburones, rayas y quimeras en aguas de Alicante y Murcia y qué riesgo les supone la actividad pesquera en el sureste peninsular.
El objetivo principal del estudio es determinar con precisión cómo se desplazan estos condrictios entre sus áreas de reproducción, cría y alimentación. Con esta información, el equipo científico quiere evaluar el riesgo directo asociado a las diferentes modalidades de pesca que operan en la zona.
El proyecto se desarrolla en espacios marinos de la Red Natura 2000 relevantes para la presencia de estas especies en Murcia y Alicante. Los trabajos abarcan un amplio rango de profundidades, desde los 10 hasta los 800 metros, lo que permite incluir tanto especies costeras como de aguas profundas, presentes frente a los principales puertos pesqueros del sureste.
A diferencia de la fase anterior de Tirraqui, centrada en localizar las principales áreas de presencia de tiburones, rayas y quimeras, esta nueva etapa se ha orientado a medir su vulnerabilidad real. El equipo evaluará de forma específica el impacto del arrastre de fondo y de las artes menores sobre las distintas poblaciones, considerando sus diferentes etapas vitales y los hábitos de cada especie.
La investigadora del IEO en San Pedro del Pinatar (Murcia), Elena Barcala, lidera el proyecto. Barcala subraya en un comunicado que la conservación de estos animales requiere ‘conocer dónde se encuentran, qué áreas son importantes para su ciclo vital y cómo interactúan con las actividades humanas’. Añade además que ‘ese conocimiento debe poder traducirse en medidas de gestión viables y compartidas con el sector pesquero’.
Colaboración con el sector pesquero
Para conseguir estos objetivos, Tirraqui cuenta con la participación activa de varias cofradías de pescadores de la zona. En concreto, colaboran las cofradías de San Pedro del Pinatar, Cartagena, Águilas, Santa Pola, Villajoyosa y Jávea, que aportan su conocimiento del medio y facilitan el trabajo de campo a bordo de sus embarcaciones.
Junto al sector pesquero participan también entidades de desarrollo local y conservación marina. Entre ellas figuran Galpemur, GALP La Marina y la Fundación Marilles, que contribuyen a coordinar acciones, compartir datos y acercar los resultados del proyecto a las comunidades costeras.
Las administraciones autonómicas murciana y valenciana se han implicado igualmente en esta segunda fase. Su participación resulta clave para que las posibles recomendaciones de gestión puedan integrarse más adelante en la planificación pesquera y en la protección de los espacios marinos de la Red Natura 2000.
El proyecto Tirraqui cuenta con financiación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura. También lo respalda económicamente la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, lo que refuerza su enfoque de conservación y gestión sostenible de los recursos marinos.





