La Policía Nacional investiga a un hombre y una mujer por ofrecer presuntamente tratamientos de medicina estética sin disponer de la titulación ni de la habilitación profesional necesarias. Los responsables desarrollaban esta actividad de forma itinerante en apartamentos turísticos alquilados temporalmente en ciudades como Alicante, Cartagena, Murcia y Barcelona.
La investigación ha permitido desmantelar una consulta clandestina localizada en Cartagena, donde los agentes encontraron a nueve clientas que esperaban para someterse a distintos tratamientos. Entre los servicios anunciados figuraban infiltraciones de ácido hialurónico y toxina botulínica, conocida como bótox.
El caso comenzó después de que una médica denunciara la posible realización de procedimientos estéticos por parte de personas que carecían de la capacitación exigida para ejercer esta actividad sanitaria. A partir de esa información, los agentes realizaron distintas pesquisas para identificar a los responsables y conocer su forma de operar.
Según ha explicado la Policía Nacional, los investigados alquilaban apartamentos turísticos durante periodos cortos y los utilizaban como consultas provisionales. A través de las redes sociales publicaban las ciudades, fechas y ubicaciones en las que prestarían sus servicios, además de concertar las citas con las personas interesadas.
Las gestiones policiales permitieron localizar una de estas viviendas en Cartagena. Los agentes establecieron un dispositivo y comprobaron que el inmueble funcionaba en ese momento como una consulta clandestina de medicina estética.
Durante el registro, la Policía Nacional intervino 113 envases de ácido hialurónico, 14 envases de complejo de neurotoxina purificada y 42 jeringuillas precargadas con productos inyectables. También encontró más de 200 agujas hipodérmicas, material para administrar insulina, viales de liporase y diverso instrumental empleado en procedimientos estéticos.
Los dos responsables han quedado investigados como presuntos autores de un delito de intrusismo profesional. Los agentes consideran que realizaban actos propios de una profesión sanitaria sin reunir la capacitación y la habilitación legalmente exigidas. La investigación apunta, además, a que llevaban alrededor de cuatro años desarrollando esta actividad.
La Policía Nacional recomienda comprobar que cualquier tratamiento de medicina estética sea realizado por profesionales sanitarios cualificados y dentro de centros autorizados que cumplan las garantías correspondientes.





