Keir Starmer ha anunciado este lunes su dimisión como primer ministro del Reino Unido y líder del Partido Laborista, apenas dos años después de alcanzar una contundente victoria electoral. Esta victoria puso fin a catorce años de gobiernos conservadores. El dirigente británico permanecerá en el cargo de forma provisional mientras su formación organiza un proceso interno para elegir a su sucesor. Este proceso podría culminar este mismo verano. Además, la decisión abre una nueva etapa de incertidumbre política en el país. Esto ocurre cuando están a punto de cumplirse diez años del referéndum del Brexit.
El principal favorito para asumir el liderazgo laborista es Andy Burnham, hasta hace unos días alcalde de Mánchester y recientemente elegido diputado por la circunscripción de Makerfield. Su victoria electoral frente a la formación de Nigel Farage ha reforzado su posición dentro del partido. Por tanto, le sitúa como el aspirante con más apoyos para relevar a Starmer.
Durante una comparecencia ante el número 10 de Downing Street, Starmer confirmó que ha solicitado al Comité Nacional Ejecutivo del Partido Laborista el inicio formal del proceso de primarias a partir del próximo 9 de julio. En caso de presentarse más candidatos, la elección podría prolongarse durante los meses de verano. Sin embargo, si Burnham no encuentra rivales de peso, el relevo podría materializarse incluso a mediados de julio.
El todavía primer ministro explicó que su decisión responde al sentir mayoritario de los parlamentarios laboristas. ‘En cada decisión que he tomado he puesto al país que amo por delante. Mi partido se preguntaba si yo era la persona mejor situada para ser candidato en las próximas elecciones. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario’, afirmó. Posteriormente confirmó: ‘Dimitiré como líder del Partido Laborista. Ya he informado al rey de mi decisión’.
La presión interna precipitó la salida
La dimisión llega tras semanas de creciente tensión dentro del Partido Laborista. Aunque Starmer había logrado resistir distintas críticas internas, los malos resultados obtenidos por la formación en las elecciones municipales de Inglaterra y en las autonómicas de Escocia y Gales celebradas el pasado 7 de mayo debilitaron seriamente su liderazgo.
Según diversas informaciones conocidas durante los últimos días, varios miembros del Gobierno y destacados representantes del partido consideraban inevitable un cambio de liderazgo para evitar una crisis interna de mayores dimensiones. Incluso se especulaba con una posible dimisión coordinada de ministros. Esto ocurriría si Starmer decidía mantenerse en el cargo.
El dirigente laborista aprovechó su discurso para reivindicar la transformación del partido durante los últimos años. Recordó que asumió el liderazgo de una formación que, según sus palabras, se encontraba ‘política, financiera y moralmente en bancarrota’. A la vez, defendió los cambios impulsados desde entonces.
‘Demostramos a todos los que lo decían que estaban equivocados, cambiamos el partido, lo liberamos del veneno del antisemitismo, recuperamos la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional’, señaló durante su intervención.
La comparecencia estuvo marcada por un tono especialmente emotivo. Starmer, habitualmente considerado un político reservado y poco expresivo, llegó a emocionarse al referirse a su esposa Victoria y a sus dos hijos. Además, el acto coincidió con protestas en las inmediaciones de Downing Street. Allí, varios manifestantes recordaban el décimo aniversario del Brexit con música y actos reivindicativos.
Andy Burnham, favorito para liderar la nueva etapa
La posible llegada de Andy Burnham supondría un importante cambio dentro del laborismo británico. El exalcalde de Mánchester ha consolidado una notable popularidad entre la militancia y cuenta con una amplia experiencia política tanto a nivel local como nacional.
Si finalmente se confirma su elección, el Reino Unido tendrá su séptimo primer ministro en apenas una década. Esto es una cifra que refleja la inestabilidad política vivida desde la celebración del referéndum sobre la salida de la Unión Europea en 2016.
La evolución de este proceso será seguida con atención también desde España, especialmente por sectores económicos y empresariales con intereses en el Reino Unido. En la provincia de Alicante residen miles de ciudadanos británicos y existe una intensa relación turística y comercial con el país. Por esta razón, cualquier cambio político en Londres suele tener repercusión directa.
Los próximos movimientos del Partido Laborista serán determinantes para definir el rumbo político británico durante los próximos años. También serán clave para conocer quién asumirá el liderazgo de una de las principales potencias europeas.




