El Comité de Empresa de Automóviles La Alcoyana ha denunciado que la futura licitación CV-207 Alacant Metropolità supondría, a su juicio, un empeoramiento del transporte público metropolitano de Alicante y de varios municipios de l’Alacantí. La representación de la plantilla sostiene que el nuevo modelo no refuerza la movilidad, sino que implica «un grave retroceso» para usuarios y trabajadores.
El conflicto se produce en pleno proceso de renovación del servicio metropolitano. La Generalitat ha presentado el futuro contrato como una reorganización del TAM de l’Alacantí, con 21 rutas organizadas en 14 líneas, nuevos servicios nocturnos, conexiones directas y una flota prevista de 59 autobuses. Desde el Consell se ha defendido que el modelo será «más rápido y eficiente» y que atenderá a más de 510.000 personas.
Frente a esa lectura, el comité que encabeza Paco Gallego afirma que el contenido real del pliego «recorta autobuses, reduce expediciones, elimina servicios esenciales y aumenta los tiempos de espera». La representación laboral considera que la propuesta afecta de forma especial a líneas troncales como la C6, la 23 y la 24.
La C6, la 23 y la 24 centran las críticas del comité
Según sostiene el comité, la línea C6, que conecta Alicante con el aeropuerto, pasaría de cinco autobuses más servicio nocturno a solo cuatro vehículos. La plantilla considera «incomprensible» reducir recursos en la principal conexión con el aeropuerto de Alicante-Elche, al entender que esta línea ya se encuentra «totalmente desbordada» por el incremento del tráfico aéreo.
La representación de los trabajadores también cuestiona la futura organización de las líneas 23 y 24, que, según explica, se dividirían en servicios «directos» y «normales». A juicio del comité, este esquema recupera un modelo interurbano antiguo y perjudica a usuarios de los mismos barrios, porque algunas paradas mantendrían mejores frecuencias mientras otras verían duplicados sus tiempos de espera.
En concreto, el comité afirma que paradas que hoy cuentan con autobús cada 7 u 8 minutos pasarían a tenerlo cada 15 minutos en días laborables. También sostiene que, en algunas franjas, las frecuencias subirían de 15 a 30 minutos, mientras que los domingos habría usuarios con esperas de hasta 50 minutos.
La preocupación se concentra además en puntos sensibles como el Hospital de Sant Joan, la estación de Renfe y la estación de autobuses de Alicante. La representación laboral asegura que la línea directa de la 23 «ni siquiera pasará por el hospital» y plantea si «es razonable esperar casi una hora un domingo para llegar al Hospital de Sant Joan».
Críticas al modelo de desdoblamiento
El comité interpreta que el pliego supone «una vuelta atrás en el modelo TAM» y «un regreso encubierto al antiguo sistema de líneas interurbanas fragmentadas». Según su lectura, el desdoblamiento de servicios directos y normales puede generar desigualdades entre usuarios del mismo entorno metropolitano.
La representación de la plantilla también cuestiona el encaje entre las líneas urbanas e interurbanas. En este punto, sostiene que resulta «muy curioso» que la misma operadora gestione actualmente las líneas urbanas de Alicante a través de Masatusa, la venta de bonos del TAM y las líneas interurbanas mediante Automóviles La Alcoyana.
El comité va más allá y afirma que este desdoblamiento «parece diseñado» para proteger determinados tráficos urbanos si la actual concesionaria perdiera la nueva licitación metropolitana. Por ello, reclama explicaciones sobre el diseño del servicio y sobre el papel que han tenido los municipios afectados en la presentación pública del proyecto.
En esa línea, la representación laboral se pregunta si los alcaldes de Alicante, Sant Joan d’Alacant, Sant Vicent del Raspeig, Mutxamel y El Campello conocían el contenido del proyecto cuando participaron en actos de presentación junto al conseller y al president de la Generalitat. A juicio del comité, visto el pliego, «todo apunta más a una campaña política que a una mejora real del transporte público».
Convenio bloqueado y anuncio de huelga
El malestar de la plantilla no se limita al diseño de las líneas. El comité también denuncia que la nueva licitación se plantea «sin un nuevo convenio colectivo actualizado» y asegura que la negociación lleva más de un año paralizada.
Según la representación laboral, la dirección de Automóviles La Alcoyana se niega a negociar mejoras reales para la plantilla. El comité sostiene que la empresa mantiene posiciones «alejadas de la realidad actual del transporte público» y que los trabajadores continúan con una flota «envejecida y deteriorada», presión laboral creciente y condiciones que no avanzan al ritmo que exige el servicio.
La plantilla considera que el pliego perjudica tanto a los usuarios como a los trabajadores, porque, según resume el comité, «empeora las frecuencias, reduce recursos y mantiene unas condiciones laborales bloqueadas e injustas».
Por todo ello, la representación laboral anuncia que los trabajadores de Automóviles La Alcoyana irán a la huelga, aunque en el escrito no concreta fechas ni calendario de paros. El comité justifica la decisión por «la falta absoluta de respuestas» tanto de la empresa como de la administración y defiende que no puede permanecer callado «sin transporte público digno, sin condiciones laborales justas y sin una apuesta real por la movilidad metropolitana».





