El Gobierno ha cesado a María José Rallo del Olmo como presidenta de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), según publica este jueves el Boletín Oficial del Estado. El relevo se produce en un momento de cambios internos en la agencia, tras semanas de tensión laboral con la plantilla y en paralelo a la aprobación de un nuevo estatuto que reorganiza su estructura.
El real decreto, aprobado tras la deliberación del Consejo de Ministros del pasado 7 de abril, dispone el cese de Rallo «a petición propia» y le agradece los servicios prestados. De este modo, la salida de la hasta ahora presidenta queda formulada oficialmente como una decisión solicitada por ella misma.
La marcha de Rallo llega después de varios meses de malestar en Aemet, donde los sindicatos habían denunciado falta de personal, envejecimiento de la plantilla y problemas vinculados a los horarios especiales y a la disponibilidad del personal. Ese conflicto derivó en la convocatoria de una huelga en vísperas de Semana Santa, aunque finalmente los paros no llegaron a celebrarse tras el acuerdo alcanzado entre la dirección, el ministerio y la representación sindical.
A finales de marzo, la plantilla ratificó un pacto para mejorar las condiciones profesionales y reforzar el servicio público. El acuerdo incluía una Oferta de Empleo Público extraordinaria y medidas para ampliar efectivos, además de mejoras retributivas y cambios dirigidos a ordenar la jornada y los turnos del personal.
El relevo en la presidencia coincide además con la entrada en una nueva etapa organizativa dentro de la agencia. El nuevo estatuto aprobado por el Ejecutivo introduce una separación entre las funciones de gobierno y las funciones ejecutivas. En este nuevo esquema, la presidencia pasa a corresponder a la persona titular de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, mientras que la dirección de la agencia asume las funciones ejecutivas.
La reordenación busca reforzar la gobernanza interna de Aemet en un contexto especialmente sensible para el organismo, marcado por el aumento de episodios meteorológicos adversos y por la presión sobre un servicio considerado clave en la gestión de emergencias y en la información a la ciudadanía.
Aunque la salida de Rallo se conoce después de las protestas de la plantilla, el texto oficial del cese no vincula su marcha a ese conflicto, sino que la atribuye expresamente a una petición propia. En paralelo, la reestructuración aprobada por el Gobierno redefine el funcionamiento interno de la agencia y abre una nueva etapa en su cúpula.


